La longitud de las palabras

La longitud de las palabras

Sobre la revisión de la ley de Zipf y la comunicación eficiente

[divider_flat] Durante muchos años, los lingüistas han mantenido que la longitud de las palabras está relacionada con su frecuencia de uso. Las más cortas tienden a ser las más habituales, y viceversa. Pensemos en los “de”, “a”, “y”, “el”, “que” y en tantos otros cortísimos vocablos que pueblan un texto cualquiera o una conversación. Y reparemos en la rareza de las palabras que tienen más de 15 o 20 letras. Tetrametildiaminodifenilsulfonas, con sus 32 letras, una detrás de otra, pasa por ser la más larga en español, como nos contaba Eumanista en su muy recomendable post Cómo de larga la tenemos, la palabra. (más…)

Felices de palabra

A pesar de los pesares, las palabras más usadas son emocionalmente positivas

[hr] Un buen termómetro de la felicidad personal y social es el “valor emocional” de las palabras que usamos. Es decir, si predominan palabras negativas como guerra, paro, funeral, depresión o bien positivas, como paz, amor, cooperación, etcétera (por cierto, etcétera sería una palabra neutra). Para aclarar esta cuestión, un grupo de matemáticos de la University of Vermont (EE UU) tuvo la feliz idea de analizar el tono emocional de las palabras (en inglés) empleadas en Twitter, y descubrieron lo que cabía esperar: la felicidad global de los usuarios de esta red social había decaído en los últimos años. (más…)

Intérpretes y traductores

Sobre el reto de la interpretación de imágenes, palabras y otros signos

[divider_flat]La palabra traductor tiene un espesor cultural mayor del que muchos sospechan, por ejemplo los miles de gargantas culés que la arrojaron como un insulto (en realidad como un boomerang, porque se volvía contra ellos) al entonces entrenador del Inter de Milán, José Mourinho. Además, todos somos traductores e intérpretes, incluso de nosotros mismos. Leer un libro, y no sólo en lengua extranjera, contemplar una imagen, mirar un rostro, escuchar a un paciente, son todos ellos ejercicios de interpretación, a veces arriesgados. (más…)

Talentos

Sobre las dotes naturales y la genética frente a la voluntad y el deseo

La palabra talento y sus diferentes acepciones provienen de la conocida parábola bíblica de los talentos. En ella se menciona una antigua unidad monetaria, el talento (del griego, τάλαντον o tálanton), muy difundida en la época del Nuevo Testamento por todo el Mediterráneo. Un talento se correspondía con la masa de agua que cabe en un ánfora y equivalía a 6.000 dracmas o, lo que es lo mismo, 21,600 kilos de plata. Los talentos que entrega el hombre de la parábola a sus tres siervos para que los administren en su ausencia eran un buen capital, que los dos primeros consiguieron duplicar y el tercero se limitó a enterrar. (más…)

Menos sarcasmo

Sobre el reduccionismo en la divulgación de la neurociencia

De la chanza al sarcasmo, la burla tiene un amplio recorrido. La primera es más inocente y simpática; la segunda, más cruel e hiriente. Mientras la primera mira de tú a tú al burlado, la segunda lo hace por encima del hombro, desde una posición de pretendida superioridad. Digamos que las chanzas se celebran y el sarcasmo lo sufre el destinatario en sus propias carnes. De hecho, la palabra sarcasmo remite etimológicamente a “cortar un pedazo de carne” y está emparentada con vocablos tan funestos como sarcoma (tumor de la carne) o sarcófago (que se come la carne). Dice la Real Academia Española que el sarcasmo es cruel y sangriento, pero tampoco es eso exactamente, porque a veces la ironía y el ingenio lo redimen y, además, la sangre no suele llegar al río. (más…)