El beber y sus circunstancias

Sobre las dificultades y prejuicios para analizar el problema del alcohol y la salud

Hay pocos asuntos sobre el estilo de vida y la salud tan difíciles de considerar objetivamente como el consumo de alcohol. La dificultad no está en reconocer los riesgos del abuso agudo y, sobre todo, del consumo crónico, pues está probada su relación con diversos tipos de cáncer, daños en el hígado, la demencia alcohólica y una lista de 200 trastornos. Es sabido que el alcohol causa cada año 3,3 millones de muertes (el 5,9% de la mortalidad global) y que es una de las primeras causas de morbilidad y lesiones, según datos de la OMS. La dificultad está, entre otras cosas, en traducir el conocimiento en cambios de hábitos, en aclarar los efectos del consumo ligero y moderado (entre otras cosas, por la imposibilidad ética de realizar ensayos clínicos) y en definir el umbral del consumo de bajo riesgo, aunque probablemente esto sea una quimera. Uno de los escollos principales, pero no el único, es que existe un indisimulado anhelo social de que este límite esté lo más alejado posible de la abstinencia. Este anhelo tiene que ver con la milenaria relación que tiene el alcohol con muchas sociedades, su asociación con la comida y las celebraciones, los intereses económicos y los prejuicios de los investigadores. (más…)

El cuento del superchocolate

Sobre la perturbadora mitificación de los alimentos elaborados con cacao

La proliferación de investigaciones sobre los efectos beneficiosos del chocolate para la salud no es nada sorprendente, y todavía lo es menos que sus resultados se difundan de inmediato. El chocolate es un alimento muy apreciado y placentero, que tiene una historia fantástica y representa un negocio de 45.000 millones de euros anuales para la industria alimentaria, encabezada por la Big Chocolate. Por todo eso, es también un destacado objeto de estudio nutricional y de interés popular. A los consumidores y productores les encanta leer que la ciencia ha descubierto que reduce la hipertensión arterial, previene el cáncer, detiene el estrés y nos hace más inteligentes. Sí, todo esto y mucho más se ha dicho de este “alimento de los dioses”, como lo denominó Linneo. Pero hay algo extraño, equivocado y perturbador en poner el foco de estudio en un alimento aislado y en realizar más y más investigaciones que, por sus limitaciones metodológicas, permiten ofrecer titulares simplistas pero aportan conclusiones muy poco sólidas. (más…)

La marginación de la salud mental

Sobre el abandono sanitario, científico, médico y mediático del enfermo mental

Los trastornos mentales son un caso aparte en la medicina, cuando no deberían serlo. Las llamamos enfermedades asumiendo que son dolencias con sus mecanismos biológicos, tratamiento y prevención, pero no nos lo acabamos de creer. Hay todo un abismo de olvido y negligencia que separa la atención de las enfermedades somáticas y las mentales. Las instituciones sanitarias y de investigación no parecen ser conscientes de que las enfermedades mentales son la primera causa de discapacidad en el mundo. El presupuesto para estudiarlas, tratarlas y prevenirlas es ridículo respecto al de otras enfermedades, incluso en los países desarrollados. Ahora mismo hay, según la OMS, 300 millones de personas con depresión en el mundo, y la mayoría no recibe tratamiento alguno, ni siquiera en los países ricos. Cada año se suicidan 800.000 personas, el 75% de ellas en países de ingresos medios y bajos, y muchas como consecuencia de un trastorno mental o por abuso de sustancias. (más…)

¡Es la pobreza, estúpido!

Sobre el gran factor de riesgo de la mortalidad prematura olvidado por la OMS

La distinción entre enfermedades transmisibles y no transmisibles (en inglés se habla de communicable y non comunicable diseases) explica muchas cosas y resulta clave para diseñar las estrategias de control y prevención. Aunque la separación no es nítida, en un lado están las enfermedades contagiosas o infecciosas, que suelen ser agudas, y en el otro, las no contagiosas, que tienden a ser crónicas. Estas últimas son ya responsables del 71% de la mortalidad prematura a nivel global, y su importancia va en aumento conforme se van controlando las infecciones. Los cuatro grupos principales de enfermedades no transmisibles son las cardiovasculares, las respiratorias, el cáncer y la diabetes, y en ellas se concentran las principales estrategias de prevención, orientadas mayormente a cambiar el estilo de vida. En 2013, la OMS planteó el objetivo global 25 x 25 para reducir la mortalidad prematura por enfermedades no transmisibles el 25% en 2025, poniendo el foco en siete factores de riesgo: consumo de alcohol, inactividad física, tabaquismo, hipertensión arterial, ingesta de sal, diabetes y obesidad. Muchos epidemiólogos echaron en falta en esta iniciativa un octavo factor de riesgo, la pobreza. En el debate sobre su ausencia pueden invocarse consideraciones ideológicas y de otra índole, pero no las científicas, pues la pobreza es sin duda uno de los principales determinantes sociales de la salud y un factor de riesgo equiparable a los otros siete, como muestra un reciente estudio. (más…)

Raciones y recomendaciones

Sobre el contenido de frutas y verduras en la dieta para prevenir enfermedades

Cinco al día. Este el número de raciones diarias de frutas y verduras recomendado por la OMS y diversas autoridades sanitarias nacionales. Ahora, algunos medios de comunicación, desde The Guardian a la BBC, pasando por El País, se han hecho eco de un nuevo estudio que indica que lo óptimo no son cinco porciones diarias sino 10. ¿Tanto han cambiado las cosas para duplicar las recomendaciones? ¿Qué estudio es este y qué fiabilidad tiene? ¿Es correcto y acertado este nuevo mensaje? ¿Hasta qué punto puedo y debo cumplirlo? Estas son algunas de las preguntas legítimas y razonables que podemos hacernos todos, médicos y ciudadanos. (más…)

Evaluar mensajes de salud es cosa de niños

Sobre la enseñanza de conceptos clave para tomar mejores decisiones de salud

Si le dices a alguien que un mensaje sobre un tratamiento es cierto, podrá o no creerte; pero si le enseñas cómo evaluarlo, será capaz de juzgar por sí mismo mensajes similares. Y podrá tomar mejores decisiones sobre su salud. La idea parece sencilla, pero aplicarla es un reto enorme, tal es la infinidad de tratamientos y mensajes contradictorios. No es fácil distinguir las afirmaciones verdaderas de las falsas sobre un tratamiento, llámese fármaco, dieta, psicoterapia, cirugía, estilo de vida o cualquier otra intervención terapéutica o preventiva para mejorar la salud. Los mensajes que recibimos de los medios de comunicación o de nuestros conocidos pueden ser muy dispares, y ni siquiera los de los médicos son siempre coincidentes. Hace falta, por tanto, tener un cierto criterio para orientarse y tomar decisiones sobre la propia salud. Pero, ¿cómo desarrollar este criterio? (más…)