Riesgos reales y fantásticos

Sobre la pervivencia de los mitos sobre las causas del cáncer y sus implicaciones

El relato social del cáncer contiene todavía demasiados cuentos y adornos de fantasía, demasiadas metáforas y ficciones. A pesar de los ríos de tinta y los diluvios de información científica que inundan desde hace décadas el juicio de la gente, perviven un sinfín de mitos e ideas equivocadas sobre las causas y posibilidades de prevención de este conjunto de enfermedades que afectarán a casi la mitad de la población a lo largo de su vida. Una de las mayores dificultades para que calen los datos ciertos y los hechos reales es que hay más de 200 tipos de cáncer y que las posibilidades de supervivencia varían entre el 1% y el 98%. El día en que dejemos de hablar del cáncer como una sola enfermedad, la comunicación será más fácil y provechosa, pero ese día todavía no ha llegado. Uno de los datos más interesantes que emergen de toda la investigación científica es que 4 de cada 10 cánceres pueden evitarse con cambios en el estilo de vida. Las posibilidades de prevención son, pues, inmensas, pero para eso la gente debe tener claras cuáles son los factores de riesgo o causas reales del cáncer y cuáles son simple fantasía. Y ese es el problema.
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A vueltas con lo saludable

Sobre el etiquetado de salud en los alimentos y el sentido y uso de las palabras

¿Qué es un alimento “saludable”? ¿Qué productos merecen llevar esta etiqueta? ¿Qué significa exactamente? Lo que en principio parece fácil de responder, no lo es tanto si se consideran las implicaciones de esta etiqueta y su utilidad para la salud pública. Esto es lo que se constata al preguntar a expertos, fabricantes y consumidores. De todas formas, disponer de una definición clara y operativa del término “saludable”, basada en criterios científicos, puede ser una herramienta informativa valiosa. Pero tal y como está comprobando la agencia alimentaria estadounidense (Food and Drug Administration, FDA), esto no es algo sencillo. Hace unos años abrió el melón del etiquetado y todavía no ha llegado a ningún consenso. (más…)

Sobreprevención y otros excesos

Sobre la prevención mal entendida y algunas desmesuras de la medicina

Sobrediagnóstico, sobredefinición, sobredetección, sobreventa, sobretratamiento (overdiagnosis, overdefinition, overdetection, overselling, overtreatment) son palabros de reciente cuño a los que podemos añadir el de sobreprevención. Guardan entre sí estrechas relaciones y en su conjunto ponen de relieve una cierta manera de entender y de practicar una medicina de altos vuelos técnicos y teóricos que acaba por perder de vista al paciente y termina por ocasionar más perjuicio que beneficio, o casi. El último toque de atención sobre este tipo de desmesuras ha recaído sobre el análisis sanguíneo del PSA (antígeno prostático específico). A pesar de su popularidad para la detección precoz del cáncer de próstata, el más frecuente entre los hombres, este test ya era muy cuestionado. Incluso su descubridor, Richard Ablin, abominó públicamente hace ocho años del uso de esta prueba para el cribado del cáncer de próstata, a la que calificó en el New York Times como “un costoso desastre para la salud pública”. Un cuarto de siglo después de que fuera autorizada por la FDA, un ensayo clínico le ha dado la puntilla al test del PSA al mostrar que aumenta la detección del cáncer pero no reduce su mortalidad. (más…)

Polipatologías

Sobre los problemas para entender y atender a los pacientes con varias patologías

En los ensayos clínicos, los pacientes que tienen alguna otra enfermedad además de la que se estudia son descartados sistemáticamente. Hay sin duda razones científicas de peso para excluir a estos enfermos complejos, pero este descarte es muy revelador de la orientación de la medicina moderna, de sus luces y sus sombras. La renuncia generalizada a incluir estos pacientes en los ensayos clínicos aleatorizados, considerados como el patrón oro de la investigación y de la medicina basada en pruebas, tiene además el correlato de la marginación asistencial. Los hospitales, la investigación, las especialidades médicas, la docencia, la gestión sanitaria y, en suma, todo el sistema científico-médico-asistencial parece concebido como si estos enfermos pluripatológicos, polipatológicos o como quiera llamárselos no existieran. Sin embargo, si echamos manos de la epidemiología y sumamos prevalencias de enfermedades (depresión, diabetes, alergias, migrañas, artrosis, enfermedades cardiovasculares, etc. hasta agotar la lista) comprobaríamos que el concepto de enfermedades per cápita no es una entelequia. Lo habitual es que este número aumente con la edad, la esperanza de vida y la exposición a riesgos, llegando en los casos extremos a los dos dígitos. Las desgracias –y las enfermedades lo son– nunca vienen solas, aunque la medicina parece no darse cuenta, a despecho del trabajo de médicos de familia, geriatras y otros especialistas menos especializados. (más…)

El efecto nocebo en la consulta

Sobre el valor de la comunicación clínica para gestionar los efectos adversos

Las expectativas que tienen los pacientes sobre los efectos beneficiosos y perjudiciales de los tratamientos pueden jugar un papel relevante en el proceso terapéutico. Los médicos conocen bien el efecto placebo y son conscientes de que deben gestionarlo lo mejor que puedan, pero no ocurre lo mismo con su opuesto: el llamado efecto nocebo. La influencia negativa de las expectativas sobre los efectos secundarios de una intervención médica ha sido mucho menos estudiada y tenida en cuenta, pero este efecto nocebo es tan real como el placebo y merece por tanto la misma atención por parte del médico. (más…)

Descomplicar la dieta

Sobre la inflación de mensajes dietéticos y los problemas de su puesta en práctica

Comer es mucho más que nutrirse o alimentarse. Es un acto biológico, pero a la vez genuinamente social y cultural, determinado por la tradición y modelado desde la infancia. No es exagerado afirmar que es más fácil cambiar de religión que de hábitos alimentarios, como decía el experto en nutrición Francisco Grande Covián. Pero dicho esto, es fácil constatar cómo en los países occidentales estos hábitos se han ido distanciando de la tradición para bien y para mal. El aumento de la oferta alimentaria, sobre todo de productos procesados, y la todavía mayor inflación de mensajes sobre cómo alimentarse han convertido el sencillo acto de comer comida en un galimatías de calorías y nutrientes, de ciencia y pseudociencia, en el que la sensatez y la credibilidad no están necesariamente alineadas. (más…)