Instinto de negatividad

Instinto de negatividad

Sobre la rápida, tenaz y natural respuesta humana a lo malo y las malas noticias

La llamada psicología positiva nos pone sobre aviso de que la mente humana tiene una irrefrenable querencia por lo negativo. Iniciada en la década de 1990 por Martin Seligman y continuada por el impronunciable Mihály Csíkszentmihályi (aquí se puede oír la pronunciación) y el muy esclarecedor Jonathan Haidt, se centra en el estudio científico del bienestar psicológico y toda una serie de aspectos positivos, desde la creatividad y el humor hasta la sabiduría o la mismísima felicidad. Esta rama de la psicología viene a ser el contrapunto de una larga historia centrada en el estudio de las bases neuronales –y los posibles remedios– de la depresión, la ansiedad, el estrés y otros demonios y patologías mentales. Pretende comprender e impulsar la positividad ante la constatación de que lo malo y amenazante campa a sus anchas por la mente y es más fuerte que lo bueno. Este principio, denominado sesgo de negatividad, condiciona para bien y para mal nuestra vida. (más…)

Certezas en cuarentena

Certezas en cuarentena

Sobre la fiabilidad de los datos y la incertidumbre en tiempos de crisis sanitaria

El tempo de la ciencia no es el del periodismo ni el de las emergencias sanitarias. La investigación científica es un proceso metódico y ordenado, en el que es tan importante la imaginación creativa (basada en la observación experta) como el registro transparente de datos fiables, para asegurar así la reproducibilidad. En la ciencia no valen los atajos ni suelen ser buenas las prisas, que pueden malograr el trabajo y a menudo conducen a la casilla de salida. Los medios de comunicación y los ciudadanos están dándose cuenta de la importancia de los datos para resolver las preguntas que plantea la pandemia y de que las respuestas de la ciencia tienen su tempo y llevan su tiempo.  En su confinamiento atento, muchos se percatan de que el “vísteme despacio, que tengo prisa” también vale para la investigación.

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Contra las noticias

Contra las noticias

Sobre el flujo de lo noticioso y el pulso entre la novedad y la relevancia informativa

En 2013, The Guardian publicó lo que prometía ser algo más que un original artículo de opinión: Las noticias son malas para ti, y dejar de leerlas te hará más feliz. El mensaje, difundido en uno de los templos de la producción de noticias y en los años duros de la crisis de la prensa, no podía sonar más provocador. Y, ciertamente, no defraudó a los lectores, que replicaron y se contrarreplicaron en masa (hay 433 comentarios en la web). “Necesito noticias para saber lo que pasa en mi país y en el mundo”, objetó un lector. “¿Alguien más encuentra irónico que estemos leyendo esto en un periódico?”, decía otro. “Suena como un libro de autoayuda. Y esto normalmente se traduce en tonterías de psicología popular”, advertía un tercero. (más…)

“Lo que vale la pena conocer”

“Lo que vale la pena conocer”

Sobre la acumulación de revisiones sistemáticas, su búsqueda e inteligibilidad

La llamada ley de Sturgeon, que viene a decir que el 90% de todo lo que se produce en cualquier actividad humana es pura basura, tiene de ley científica ni más ni menos que la ley de Murphy y otros ocurrentes adagios que han hecho fortuna por esa cierta dosis de verdad que contienen. Aunque esta ley es probablemente una exageración en muchos casos, ni siquiera la producción científica se libra de su mordacidad. Y, en estos tiempos de sobreabundancia, vale la pena invocarla –con un punto de ironía– para llamar la atención sobre la rampante mala ciencia y la dificultad de separar el grano de la paja cuando se quiere saber cuál es la respuesta científica a una pregunta de salud. En medicina, como en tantos otros ámbitos, la cuestión es cómo lidiar con la frustrante ley de Sturgeon. (más…)

Sobrealimentados y desnutridos

Sobrealimentados y desnutridos

Sobre las dos caras de la malnutrición generada por un sistema alimentario nocivo

La obesidad ha dejado de ser un problema característico de los países ricos, del mismo modo que la desnutrición ya no afecta solo a los países pobres. En todo el mundo, se estima que hay 2.300 millones de personas con obesidad o sobrepeso, y más de 150 millones de niños con retrasos del crecimiento por desnutrición. Lo nuevo de nuestro tiempo es que estos dos problemas coexisten en los mismos países, ciudades, comunidades, familias e incluso individuos, en distintas etapas de su vida. La sobrealimentación y la desnutrición son dos fenómenos interconectados, originados por el actual sistema alimentario global  y solapados en la tercera parte de los países con menores ingresos, según el demoledor informe The double burden of malnutrition publicado el pasado 15 de diciembre en The Lancet. (más…)