Bulos y desmentidos                                         

Sobre el estudio de las formas de la falsedad y el servicio de los verificadores

En respuesta a la avalancha de desinformación sobre la pandemia, las verificaciones de plataformas independientes aumentaron un 900% entre enero y marzo de 2020, según un informe del Reuters Institute for the Study of Journalism. En la muestra de 225 piezas de desinformación, el 59% implica alguna forma de reelaboración o recontextualización de la información existente, a menudo verdadera; el 38% es información inventada, y el 3%, bromas; en las redes sociales, los porcentajes son 87%, 12% y 1%, respectivamente. En la muestra no se encontraron ejemplos de falsificaciones profundas. El informe habla solo de desinformación y evita términos tan populares como fake news (noticias falsas) y hoax (bulos). Pero ¿hay que dar por buena esta categorización? ¿Cómo clasificar la desinformación en español? (más…)

Prevenir o tratar la infodemia         

Sobre la evaluación de la calidad de las noticias de salud y la vara para medirla

La batalla por la calidad de la información de salud y ciencia no está perdida, aunque la evidencia así lo sugiera. No está perdida porque hay muchas noticias relevantes, rigurosas y, además, atractivas y fáciles de leer. Nunca como ahora ha habido tantos y tan buenos ejemplos de periodismo explicativo y de calidad, sea lo que sea esta calidad, que esta es una de las claves para el análisis. Pero lo que motiva este comentario es que la primera revisión sistemática de la calidad de la información mediática sobre salud, en concreto sobre tratamientos (intervenciones de salud, no solo fármacos), concluye que hay mucho margen de mejora, una manera de decir educadamente que hay demasiadas noticias que no cumplen los criterios de calidad. (más…)

La actitud científica                  

Sobre el compromiso tardío pero firme e irreversible de la medicina con la evidencia

La escueta narración que hace la Wikipedia de la muerte de los cuatro presidentes de Estados Unidos que han sido asesinados es un buen ejercicio para la memoria histórica de la medicina. Con todos ellos, Lincoln en 1865, Garfield en 1881, McKinley en 1901 y Kennedy en 1963, los medicina de la época hizo todo lo que pudo por salvarles la vida. De los cuatro magnicidios, el más ilustrativo es el de Garfield, que recibió dos balazos que no afectaron ningún órgano vital. El ilustre herido permaneció más de dos meses en cama en la Casa Blanca, mientras los médicos –en su afán por encontrar una de las balas– fueron convirtiendo una herida de unos milímetros en una herida grave. Y acabó muriendo “por culpa de la infección y de la hemorragia interna que le causaron los médicos”. (más…)

Confianza y transparencia

Confianza y transparencia

Sobre la vulnerabilidad colectiva en la pandemia y las deficiencias de comunicación

La confianza colectiva en los responsables directos de solucionar los efectos de la pandemia de covid-19 se ha visto seriamente afectada. Tras más de un año de crisis sanitaria global, hay una sensación generalizada –basada ya en muchos datos–de que las cosas se podían haber hecho mucho mejor, principalmente en algunas democracias occidentales. En el foco de esta pérdida de confianza están muchos políticos, pero también muchos científicos que les asesoran, por su imprevisión, falta de reacción a tiempo, distanciamiento de las evidencias científicas, y por haber subestimado la importancia de la confianza y la comunicación transparente. (más…)

Los test y la cultura de la incertidumbre

Sobre las pruebas para diagnosticar la covid-19 y la gestión de sus limitaciones

“Tenemos un mensaje simple para todos los países: test, test, test”. Un año después de pronunciada, el 16 de marzo de 2020, la famosa recomendación del director general de la OMS, Tedros Adhanom, ha podido ser aplicada con limitaciones muy dispares en los distintos países. Nadie podía prever que a estas alturas conservara toda su vigencia ni el despliegue de las diferentes pruebas diagnósticas. Hay países, como el Reino Unido y Estados Unidos, que ya han realizado más de una prueba per cápita; otros, como Alemania, apenas llegan a la mitad y, en la mayoría, la proporción es mucho menor. Sigue haciendo falta hacer más test en todo el mundo, pero sobre todo hace falta usarlos eficientemente, ya que no hay ninguno ideal. Y, mientras no esté vacunada una mayoría suficiente de la población, el control de la pandemia pasa por la adecuada gestión de los test, algo que no es nada sencillo. (más…)