¿Tiene remedio la exageración?

Sobre el estudio de los mensajes de salud exagerados y sus posibles tratamientos

El estudio científico de la exageración en los mensajes de salud da para una breve historia. En las noticias de salud abundan las exageraciones, como en todo tipo de noticias. Exagerar es una manera de contar las cosas que no se ajusta a la realidad. Normalmente se distorsiona la realidad para llamar la atención, pero también por descuido, negligencia o interés. Cuando se habla de salud, y en especial de tratamientos, las exageraciones pueden generar falsas expectativas o miedos infundados. Tan acostumbrados estamos a los excesos y el sensacionalismo en la prensa, que se ha dado por hecho que los periodistas eran los únicos responsables de la difusión de ideas o afirmaciones que no se ajustan a la evidencia científica. Hasta que llegó Petroc Sumner y su equipo. (más…)

Variables alimentarias

Sobre los valores, ideologías y otros determinantes de los hábitos dietéticos

La industria agroalimentaria está volcándose en la innovación. Sin dejar de aprovechar cada vez más eficientemente los recursos de la tierra y el mar, está desarrollando en los laboratorios innovadoras técnicas de producción de nuevos alimentos. Los filetes de proteína vegetal elaborados en impresoras 3D o la carne de pollo cultivada en laboratorio a partir de células madre son solo algunas de las novedades más espectaculares y todavía muy minoritarias. Hay, además, todo un cúmulo de innovaciones que auguran cambios en la producción y consumo de alimentos y tienen que ver, por ejemplo, con el uso de bacterias en nuevos métodos de fermentación para elaborar alimentos, la creación de granjas verticales en grandes edificios o la popularización del consumo de insectos a nivel global. Todas estas y otras posibles novedades en alimentación parecen responder a las nuevas necesidades y tendencias sociales, pero son tantas las variables en juego que resulta ciertamente complicado anticipar qué comeremos en las próximas décadas. (más…)

Desimplementar

Sobre los tratamientos innecesarios y la evidencia para discutir su retirada

Uno de los problemas ya conocidos cuyo análisis se ha renovado con la pandemia de covid-19 es la necesidad de no malgastar los siempre limitados recursos sanitarios. La pandemia ha estresado todos los sistemas de salud y ha ocasionado enormes gastos imprevistos que han agravado la crisis económica global. La sostenibilidad de los sistemas de salud pasa por hacer más con menos y, para ello, resulta obligado aligerar toda la carga de intervenciones y pruebas innecesarias, que aportan poco o ningún beneficio e incluso son perjudiciales. Se calcula que al menos la quinta parte del gasto sanitario es superfluo y, por tanto, un desperdicio de recursos, incluyendo aquí todos los sobrediagnósticos y las intervenciones innecesarias. (más…)

La ciencia como coartada

Sobre las exageraciones con reclamo científico en torno al microbioma y la salud

Tras unas pocas décadas de intenso escrutinio científico de las posibilidades terapéuticas relacionadas con el microbioma y los probióticos, prácticamente no hay enfermedad ajena a este prometedor campo de investigación. Por su parte, los medios de comunicación han acogido con las manos abiertas a los “microbios amigos”. Y las redes sociales y toda suerte de páginas web son hoy campo abonado de ideologías, presunciones y mensajes falsos o exagerados sobre sus beneficios para la salud. Quizá el término “probiótico” haya propiciado esta escalada de exageraciones (no vendría mal un estudio sobre las expectativas de salud asociadas a la semántica de algunas sustancias, como las vitaminas y los probióticos). Pero lo cierto es que buena parte de esta retórica invoca el nombre de la ciencia ignorando la evidencia científica, muy limitada en este campo. (más…)

Bulos y desmentidos                                         

Sobre el estudio de las formas de la falsedad y el servicio de los verificadores

En respuesta a la avalancha de desinformación sobre la pandemia, las verificaciones de plataformas independientes aumentaron un 900% entre enero y marzo de 2020, según un informe del Reuters Institute for the Study of Journalism. En la muestra de 225 piezas de desinformación, el 59% implica alguna forma de reelaboración o recontextualización de la información existente, a menudo verdadera; el 38% es información inventada, y el 3%, bromas; en las redes sociales, los porcentajes son 87%, 12% y 1%, respectivamente. En la muestra no se encontraron ejemplos de falsificaciones profundas. El informe habla solo de desinformación y evita términos tan populares como fake news (noticias falsas) y hoax (bulos). Pero ¿hay que dar por buena esta categorización? ¿Cómo clasificar la desinformación en español? (más…)