Números para decidir

Sobre las decisiones informadas y la sobrevaloración del cribado

La prevención se vende sola en esta sociedad nuestra tan temerosa del riesgo. La idea de que es mejor prevenir que curar está tan grabada a fuego en nuestras conciencias que cualquier argumentación en contra parece poco menos que un desvarío. En medicina, los exámenes colectivos o cribados (screening) de ciertas enfermedades son vistos con general aprobación, sin reparar en que estas pruebas, aparte de un coste importante, tienen sus riesgos. La ida de que la detección precoz no siempre es lo mejor no es fácilmente cuestionable, pues es contraintuitiva y surge de sopesar los riesgos y los beneficios. Este balance se hace, además, con números, lo que ya es de por sí una importante barrera para cuestionar cualquier idea circulante sobre la prevención.

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Significativo

Sobre la significación estadística y su frecuente insignificancia clínica

Muchos investigadores médicos parecen creer que si no encuentran algo “estadísticamente significativo” no hay nada que valga la pena mostrar. O dicho al revés: basta encontrar una asociación, un algo “estadísticamente significativo” para que el trabajo merezca ser publicado y tenido en cuenta porque esa significación estadística es un marchamo de calidad. Con esta actitud, nefasta y engañosa como pocas en la investigación médica, lo que se ha conseguido es inundar la literatura de significaciones que no significan nada en la práctica médica. ¿Qué trascendencia tiene acaso que un fármaco contra el cáncer pueda alargar “significativamente” la vida del enfermo durante un mes? Continue Reading →

Milagros

Sobre los sucesos extraordinarios a la luz de la ciencia y la medicina

Los milagros no son tan infrecuentes ni extraordinarios como pudiera parecer. De tanto en tanto acuden puntuales a la cita de la vida de cada persona (la expresión “vida y milagros” ya da a entender que en toda una vida caben unos cuantos). Habrá más o menos según lo estrictos que seamos en la definición de esos sucesos extraordinarios que llamamos milagros, obedezcan o no a una intervención divina. Pongamos que uno está en la calle y se le viene encima de la cabeza una descomunal maceta; la muerte parece segura, pero en el último instante alguien despliega un toldo que se interpone y evita el mortal golpe. ¿Es esto un milagro? Encontrarte en el otro extremo del mundo un reloj que habías perdido hace años, sobrevivir a un cáncer metastásico con el peor de los pronósticos o ver por televisión a un amigo de la infancia en el que justamente estabas pensando en ese momento, ¿son también eventos milagrosos? Continue Reading →

Apuntes vitales

Sobre los vacíos del registro civil y la estadística sanitaria

¿Se imagina que usted, o su hijo, no figurara en el registro civil? ¿Cómo sería su vida sin nombre ni fecha de nacimiento oficiales, sin todos los derechos básicos, ya sean políticos o económicos, que emanan del asiento registral de una existencia? En una sociedad moderna esta situación parece inimaginable, una anomalía que haría imposible una vida social normal y que habría que subsanar de inmediato. Vivir y morir sin dejar constancia en un registro nos retrotrae a épocas pasadas, pero éste sigue siendo el estado de millones de personas en todo el mundo. Vivir sin DNI complica mucho la existencia individual pero también dificulta la vida social, la tarea de diseñar y validar programas políticos, ya sean de salud, educativos o de otro tipo. Está claro que la salud y la calidad de vida empiezan por un apunte en los libros del registro. Continue Reading →

Números médicos

Sobre la bioestadística y la investigación operativa en medicina

A pesar del cúmulo de problemas que afectan a la profesión médica, desde la pérdida de prestigio y poder económico hasta el cansancio crónico por las condiciones de trabajo, la medicina sigue siendo una de las profesiones mejor valoradas socialmente. Puede que algunas series televisivas de amplia difusión en los últimos años tengan algo que ver con este momento dulce que viven las vocaciones médicas, pero lo cierto es que la medicina es una de las carreras más solicitadas por los estudiantes universitarios. En el extremo opuesto están las carreras clásicas de ciencias, y especialmente la de matemáticas o ciencias exactas, como se la llamaba antes, que sigue perdiendo fuelle entre las preferencias de los estudiantes al acabar la selectividad. Quizá una serie televisiva sobre los matemáticos y las matemáticas ayudaría a despertar vocaciones, a perder el miedo a esta ciencia y a aprender a valorar la utilidad práctica que tienen los números y las estadísticas en muchas facetas de la vida. Hasta una actividad tan aparentemente alejada de las matemáticas como es la política, a la postre también es –o debería ser– una cuestión de números.  Aunque está claro que la medicina descansa sobre muchas otras patas, las matemáticas y sobre todo la bioestadística tienen una importancia indiscutible para establecer evidencias o pruebas científicas sobre las que sustentar la práctica clínica. Nadie discute ya que la contribución de los estadísticos resulta imprescindible para mejorar la calidad de los ensayos clínicos y otros estudios que sustentan los avances de la biomedicina y la clínica. Continue Reading →

Ruedas de molino

Sobre el uso inadecuado o sesgado de los números

La frecuente utilización partidista de todo tipo de cifras por parte de los políticos bastaría para confirmar que la política es, a la postre, una cuestión de números. Las diferencias, las estrategias y las prioridades que distinguen y enfrentan entre sí a los partidos políticos se pueden reducir a números; al fin y al cabo, números son lo que se pone sobre la mesa para justificar las buenas o malas acciones de gobierno. La pretensión de hacer comulgar con ruedas de molino a los ciudadanos mediante el uso sesgado de las estadísticas está bastante generalizada en la clase política, como demuestra la Fundació Catalunya Oberta en sus periódicas disecciones numéricas tituladas La Roda de Molí, dedicadas a asuntos tan diversos como las listas de espera o los muertos en carretera. Con todo, el mal uso de los números, por ignorancia o interés, no es exclusivo de los políticos, sino que incumbe a toda la sociedad y, especialmente, a sus medios de comunicación. Y, como cabe suponer, afecta de lleno a la información sobre salud y medicina.

El escepticismo sobre este desgobierno de los números ha llevado a algunos a ejercer una vigilancia crítica, que ha dado lugar en los últimos años a una proliferación de columnas y blogs dedicados a sacar a la luz los casos más clamorosos de tergiversaciones estadísticas. Uno de los principales referentes es la columna de The Numbers Guy, que se publica periódicamente en la edición electrónica del The Wall Street Journal, en la que su autor, Carl Bialik, analiza los usos y abusos de los números en los medios de comunicación, los negocios y la política. En España también hay buenos ejemplos de este tipo de comentarios críticos. Una de los más populares es Malaprensa, un blog casi diario escrito por Josu Mezo, profesor de la Universidad de Castilla-La Mancha, dedicado a los “errores y chapuzas de la prensa española”: números equivocados, mala interpretación de las estadísticas o los datos científicos, etc. Otro blog que también saca a relucir las vergüenzas numéricas de la prensa y la sociedad es WonkaPistas, “anotaciones de un sociólogo liberal”, donde por ejemplo se desmonta una exageración sobre el tabaquismo pasivo aparecida en un cartel del Ministerio de Sanidad, que reza: “Esta niña fuma un paquete al día”, cuando en las peores condiciones posibles un fumador pasivo podría llegar a fumar como máximo el equivalente a medio cigarrillo diario.

Las prisas y la ignorancia son algunas de las razones que llevan al periodista a transmitir informaciones y datos estadísticos equivocados. Pero a menudo también es una cuestión de desidia y falta de profesionalidad, por no contrastar los números y reproducirlos acríticamente. A veces, como ponen en evidencia estos blogs, los datos están maquillados o manipulados interesadamente. Otras veces, como ocurre tan a menudo en España con las tasas de incidencia y prevalencia de muchas enfermedades, no hay registros o datos fiables y, en el mejor de los casos, se recurre a extrapolaciones no siempre pertinentes.