Lecturas en colores

Sobre la sinestesia de grafema-color y otras formas de trueque sensorial

Hay personas para las que la letra ‘s’ es siempre fucsia, o verde, o de otro color. Y lo mismo les pasa con cualquier otro grafema (letras, números y otros signos lingüísticos), e incluso con palabras enteras. Para ellas, la lectura resulta ser un carrusel de colores, un desfile de signos coloreados que hasta cuesta imaginar. No es que estas personas, los llamados sinestetas, no distingan el color en el que estos signos están impresos o proyectados, sino que junto al color original evocan otro color, siempre el mismo para cada signo. Si para ellos la palabra mesa es, por ejemplo, azul, cuando leen ‘mesa’, se les presenta de color azul.

Una de cada 1.000 personas experimenta algún tipo de trueque sensorial: oír colores, ver sonidos, degustar tacto… Hay quien cuando oye una determinada nota musical le sabe salada o quien al comer pepinos los ve rosas. El color es con diferencia la percepción secundaria o evocada más frecuente de todas, y la llamada sinestesia grafema-color es una de las formas más comunes. Podemos decir que las personas que tienen este tipo de sinestesia ven o leen el texto en dos colores: el original y el evocado para cada grafema.

Como explicó en su tesis doctoral Alicia Callejas Sevilla, profesora de la Universidad de Granada y una de las autoridades en la sinestesia grafema-color, cuando una persona presenta este tipo particular de superposición sensorial y reconoce que la palabra mesa es azul, lo más probable es que si encuentra esa palabra escrita en otro color la perciba como incorrecta, fea o desagradable, mientras que si la ve escrita en azul le resulte placentera.

Los fenómenos sinestésicos son consecuencia de la activación de la correspondiente región cerebral, la de la percepción visual en el caso de la evocación de un color, como ha mostrado algún estudio con imágenes cerebrales. Aunque no se sabe muy bien la causa de la sinestesia, se sospecha que puede deberse a un exceso de conectividad neuronal o a un cruzamiento de conexiones de origen genético. Pero también podría deberse a un malfuncionamiento o desinhibición funcional en las rutas cerebrales, una hipótesis avalada por el hecho de que la sinestesia puede ser inducida por drogas alucinógenas como el LSD.

En cualquier caso, se asume que la sinestesia da alas a la creatividad. Se ha comprobado por ejemplo que la prevalencia es más alta entre estudiantes de bellas artes que en otras carreras, y que hay muchos artistas y creadores que son o han sido sinestetas. A quienes no lo somos, y practicamos la lectura monocromátican de toda la vida, nos queda la duda de si cualquiera de estas experiencias sensoriales asociadas a las letras y las palabras sería una delicia o un tormento.

Foto: El Rapsoda Mut

Entrada publicada el 28.08.2012 en Molienda de ciencia @ Molino de Ideas

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Sobre la sinestesia de grafema-color y otras formas de trueque sensorial

Hay personas para las que la letra ‘s’ es siempre fucsia, o verde, o de otro color. Y lo mismo les pasa con cualquier otro grafema (letras, números y otros signos lingüísticos), e incluso con palabras enteras. Para ellas, la lectura resulta ser un carrusel de colores, un desfile de signos coloreados que hasta cuesta imaginar. No es que estas personas, los llamados sinestetas, no distingan el color en el que estos signos están impresos o proyectados, sino que junto al color original evocan otro color, siempre el mismo para cada signo. Si para ellos la palabra mesa es, por ejemplo, azul, cuando leen ‘mesa’, se les presenta de color azul.

Una de cada 1.000 personas experimenta algún tipo de trueque sensorial: oír colores, ver sonidos, degustar tacto… Hay quien cuando oye una determinada nota musical le sabe salada o quien al comer pepinos los ve rosas. El color es con diferencia la percepción secundaria o evocada más frecuente de todas, y la llamada sinestesia grafema-color es una de las formas más comunes. Podemos decir que las personas que tienen este tipo de sinestesia ven o leen el texto en dos colores: el original y el evocado para cada grafema.

Como explicó en su tesis doctoral Alicia Callejas Sevilla, profesora de la Universidad de Granada y una de las autoridades en la sinestesia grafema-color, cuando una persona presenta este tipo particular de superposición sensorial y reconoce que la palabra mesa es azul, lo más probable es que si encuentra esa palabra escrita en otro color la perciba como incorrecta, fea o desagradable, mientras que si la ve escrita en azul le resulte placentera.

Los fenómenos sinestésicos son consecuencia de la activación de la correspondiente región cerebral, la de la percepción visual en el caso de la evocación de un color, como ha mostrado algún estudio con imágenes cerebrales. Aunque no se sabe muy bien la causa de la sinestesia, se sospecha que puede deberse a un exceso de conectividad neuronal o a un cruzamiento de conexiones de origen genético. Pero también podría deberse a un malfuncionamiento o desinhibición funcional en las rutas cerebrales, una hipótesis avalada por el hecho de que la sinestesia puede ser inducida por drogas alucinógenas como el LSD.

En cualquier caso, se asume que la sinestesia da alas a la creatividad. Se ha comprobado por ejemplo que la prevalencia es más alta entre estudiantes de bellas artes que en otras carreras, y que hay muchos artistas y creadores que son o han sido sinestetas. A quienes no lo somos, y practicamos la lectura monocromátican de toda la vida, nos queda la duda de si cualquiera de estas experiencias sensoriales asociadas a las letras y las palabras sería una delicia o un tormento.

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