Archive | diciembre, 2009

Menos hierbas y más yoga

Sobre la década poco prodigiosa de las medicinas complementarias

Una década después de la creación del National Center for Complementary and Alternative Medicine (NCCAM), muchos creen que lo mejor que se puede hacer con este centro es cerrarlo y dedicar su presupuesto a temas más importantes para la salud. El más polémico de los centros de los National Institutes of Health estadounidenses (son una veintena de institutos y siete centros) ha apoyado en este tiempo más de 2.200 investigaciones sobre terapias alternativas y complementarias en EE UU y otros países. En su portal de internet, el NCCAM exhibe como lema: “10 años de investigación rigurosa”, pero muchos creen que unas terapias que no son utilizadas ni promovidas por la medicina científica no merecen ser estudiadas, ya que las investigaciones, especialmente los ensayos clínicos, son muy costosas. Sostienen, además, que el mero hecho de someterlas al escrutinio de un centro de investigación oficial es concederles una oficialidad que no tienen. ¿Y qué dicen los defensores de este centro? ¿Qué ha aportado desde su creación en febrero de 1999? Continue Reading →

Las naranjas de Lind

Sobre la historia del escorbuto y las enseñanzas de su tratamiento

Con la distancia de los siglos y el salto en las condiciones de vida y salud, parece mentira que el escorbuto fuera una epidemia tan mortífera. El carácter epidémico de la enfermedad se hizo patente a partir del siglo XV, cuando empezaron las largas singladuras marinas en las que las tripulaciones se veían diezmadas por la deficiencia prolongada de vitamina C. Hoy nos parece increíble que entre los siglos XVII y XIX pudieran morir un millón de marineros en todo el mundo por la carencia de una sustancia que está presente en alimentos tan comunes como las frutas y verduras. Por más que almirantes, capitanes y médicos, principalmente de la marina inglesa, se devanaban los sesos sobre la causa de la llamada “peste del mar” o “peste de las naves”, sus sospechas no iban mucho más allá de la madera verde de las naves o del viento frío del mar. Y para combatirlo se propugnaban remedios tan peregrinos como la ingesta de mostaza, caldo de pollo, luciérnagas, sangre de cobaya, soda o aceite de vitriolo (ácido sulfúrico diluido). El escorbuto fue considerado una enfermedad contagiosa hasta que se descubrió que era simplemente un déficit nutricional y, finalmente, se aisló la vitamina C en 1927. Continue Reading →

Rituales y prejuicios

Sobre las razones por las que se usan tratamientos que no funcionan

La medicina actual deja mucho que desear, pero es claramente mejor que la de hace siglos o incluso que la de hace sólo unas décadas. Se la acusa, entre otras cosas, de deshumanizada y de poco científica. Y, sin duda, no faltan razones para apoyar estas acusaciones. Sin embargo, ¿acaso eran más humanitarias o más científicas las “carnicerías” que precedieron a la cirugía moderna, la utilización de sanguijuelas o el uso como medicamentos de algunas sustancias que con el tiempo se ha comprobado que eran auténticos venenos? La medicina basada en pruebas o evidencias está empezando ahora a despuntar, pero la experiencia individual y los prejuicios de muchos médicos prevalecen todavía en demasiados casos a la hora de abordar el tratamiento de los enfermos. Continue Reading →

Multiatareados

Sobre las prisas, el déficit de atención y la cultura multitarea

Uno de los rasgos más insidiosos de nuestra cultura es la multitarea. Queremos hacer más cosas en menos tiempo y el mejor atajo es hacer varias tareas a la vez: cenar mientras vemos la televisión, hablar por teléfono mientras caminamos o conducimos, leer las noticias mientras trabajamos… Pero la multitarea, literal y metafóricamente, nos mata. No es sólo una de las principales causas de los accidentes de tráfico; también mata la concentración, el rendimiento intelectual, el aprendizaje, el placer de las cosas bien hechas. Las nuevas tecnologías nos permiten realizar muchas tareas simultáneamente, pero nuestro cerebro se resiste porque no está biológicamente preparado para ello, por más que muchos jóvenes se empeñen en chatear, ver la televisión, hablar por teléfono y otras muchas cosas más a la vez que estudian. A pesar de las posibles diferencias entre hombres y mujeres, el cerebro humano es, esencialmente, una máquina monotarea, porque las actividades conscientes requieren una cierta concentración y la atención sólo puede focalizarse en un asunto. Si se atienden varios objetos a la vez, la atención se debilita, el aprendizaje se resiente y decae el rendimiento. Y llega el error o el accidente. Continue Reading →