BioMondrian

Sobre la biotecnología en la obra de Marta de Menezes

Tienen la inconfundible estética de un Mondrian, pero está claro que no son obras del pintor holandés. De entrada, se aprecia que son cajas de plástico transparente cuyas líneas y secciones cuadrangulares, rellenas todas ellas de materia coloreada, parecen reproducir una de las composiciones de Mondrian. Y llama la atención la variación cromática de la caja de la derecha, en la que el negro se ha convertido en pardo, y el amarillo, el rojo y el azul están deslucidos. ¿Qué es esto? ¿Qué significa este juego con la obra de Mondrian?

Estamos ante una de las muestras de bioarte de la portuguesa Marta de Menezes (Lisboa, 1975). Estas dos piezas son parte del proyecto Decon, realizado por la artista en el Instituto de Biología Química y Biológica de Lisboa, en el que explora el uso de métodos y materiales propios de la biotecnología con fines artísticos. Las cajas de plexiglás, de 50 x 50 x 4 centímetros, son versiones de gran formato de las populares placas de Petri utilizadas para cultivar microorganismos. Consecuentemente, la materia de relleno es agar-agar, la sustancia gelatinosa derivada de algas empleada en los laboratorios de biología como medio de cultivo de bacterias. El agar, coloreado con pigmentos para reproducir los colores primarios de las pinturas de Mondrian, ha sido sembrado en una de las cajas con bacterias que degradan los colores. La bacteria en cuestión es la Pseudomona putida, una de las cepas bacterianas que están investigando en el laboratorio de Ligia Martins, en el IBQB, para degradar colorantes textiles que resultan tóxicos para el medio ambiente, como se explica en un artículo de la propia Marta de Menezes en la revista de arte A mínima. El proyecto Decom es, sin duda, un buen ejemplo de colaboración entre científicos y artistas. Muestra además las posibilidades de la biotecnología para aportar nuevos medios para la creación artística y cómo un laboratorio científico puede convertirse en atelier de artista. Incluso la confrontación de las dos piezas parece evocar un procedimiento habitual en biomedicina: utilizar un grupo control (en este caso, la caja sin bacterias) junto a otro de intervención (la caja con bacterias que descomponen los colores).

La “pinturas” de Menezes han sido desarrolladas para que sólo duren mientras dure la exposición pública. Pero, ¿de qué nos habla esta obra? El subtítulo del proyecto es bastante expresivo: deconstrucción, descontaminación, descomposición. La pintura se deconstruye en un sentido derridiano, pero también en un sentido de descomposición. Las bacterias que descontaminan el medio ambiente funcionan aquí como colaboradoras de la artista en el proceso de creación de una obra de arte que vive y muere como un organismo vivo.  ¿Es esta la metáfora encarnada en la obra de Menezes? Pudiera ser, pero lo que está claro es que para que esta pieza nos emocione y pueda cumplir su función como obra de arte hay que saber leer un texto que en este caso está escrito con materiales más propios de la ciencia que de la creación artística.

 

 

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Sobre la biotecnología en la obra de Marta de Menezes

Tienen la inconfundible estética de un Mondrian, pero está claro que no son obras del pintor holandés. De entrada, se aprecia que son cajas de plástico transparente cuyas líneas y secciones cuadrangulares, rellenas todas ellas de materia coloreada, parecen reproducir una de las composiciones de Mondrian. Y llama la atención la variación cromática de la caja de la derecha, en la que el negro se ha convertido en pardo, y el amarillo, el rojo y el azul están deslucidos. ¿Qué es esto? ¿Qué significa este juego con la obra de Mondrian?

Estamos ante una de las muestras de bioarte de la portuguesa Marta de Menezes (Lisboa, 1975). Estas dos piezas son parte del proyecto Decon, realizado por la artista en el Instituto de Biología Química y Biológica de Lisboa, en el que explora el uso de métodos y materiales propios de la biotecnología con fines artísticos. Las cajas de plexiglás, de 50 x 50 x 4 centímetros, son versiones de gran formato de las populares placas de Petri utilizadas para cultivar microorganismos. Consecuentemente, la materia de relleno es agar-agar, la sustancia gelatinosa derivada de algas empleada en los laboratorios de biología como medio de cultivo de bacterias. El agar, coloreado con pigmentos para reproducir los colores primarios de las pinturas de Mondrian, ha sido sembrado en una de las cajas con bacterias que degradan los colores. La bacteria en cuestión es la Pseudomona putida, una de las cepas bacterianas que están investigando en el laboratorio de Ligia Martins, en el IBQB, para degradar colorantes textiles que resultan tóxicos para el medio ambiente, como se explica en un artículo de la propia Marta de Menezes en la revista de arte A mínima. El proyecto Decom es, sin duda, un buen ejemplo de colaboración entre científicos y artistas. Muestra además las posibilidades de la biotecnología para aportar nuevos medios para la creación artística y cómo un laboratorio científico puede convertirse en atelier de artista. Incluso la confrontación de las dos piezas parece evocar un procedimiento habitual en biomedicina: utilizar un grupo control (en este caso, la caja sin bacterias) junto a otro de intervención (la caja con bacterias que descomponen los colores).

La “pinturas” de Menezes han sido desarrolladas para que sólo duren mientras dure la exposición pública. Pero, ¿de qué nos habla esta obra? El subtítulo del proyecto es bastante expresivo: deconstrucción, descontaminación, descomposición. La pintura se deconstruye en un sentido derridiano, pero también en un sentido de descomposición. Las bacterias que descontaminan el medio ambiente funcionan aquí como colaboradoras de la artista en el proceso de creación de una obra de arte que vive y muere como un organismo vivo.  ¿Es esta la metáfora encarnada en la obra de Menezes? Pudiera ser, pero lo que está claro es que para que esta pieza nos emocione y pueda cumplir su función como obra de arte hay que saber leer un texto que en este caso está escrito con materiales más propios de la ciencia que de la creación artística.

 

 

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