Archive | mayo, 2008

Personalización

Sobre los retos anticipados de la medicina individualizada

La personalización es el nuevo mantra del capitalismo posmoderno, la letanía que repiten los innovadores. Cualquier producto que aspire a ser objeto de deseo ha de estar personalizado, desde un coche a un menú, desde unas vacaciones a un tratamiento médico. Si la producción en serie ha sido uno de los pilares de la industria y del capitalismo del siglo pasado, lo que ahora se impone es la personalización de cualquier producto o servicio, como si fuera un “traje a medida”, como se repite en ciertos ámbitos comerciales. Incluso la prensa, de la que hablábamos últimamente en este blog, tiene delante el difícil reto –quizá vaya en ello su supervivencia– de conjugar los temas de interés general con la individualización de los contenidos. La medicina y la salud no son ajenas a esta tendencia y, de la mano de los avances genéticos, aspiran también a ofrecer unos tratamientos y cuidados cada vez más personalizados. Continue Reading →

La letra pequeña

Sobre el efecto nocivo de la mala información médica

Las información médica puede afectar gravemente a la salud. Esta advertencia suena un tanto exagerada y provocadora, pero lo cierto es que la información médica, cuando no es rigurosa, ponderada y completa, no ayuda en absoluto a los ciudadanos a tomar decisiones sobre su salud. Por lo que se empieza a saber, las noticias periodísticas sobre fármacos, pruebas y otras intervenciones médicas no son todo lo buenas que cabría desear. Y no lo son porque una amplia mayoría de las informaciones descuidan aspectos tan importantes como los costes, los beneficios, los efectos adversos, la existencia de opciones alternativas o la evidencia científica en la que se basan las afirmaciones. Continue Reading →

El último periódico

Sobre el fin de los diarios impresos y del viejo periodismo

A los jóvenes les interesan cada vez menos los periódicos impresos. Las nuevas generaciones han encontrado en internet nuevas y más divertidas formas de informarse, y no están dispuestas a pagar por un producto que se les antoja de otra época y con un cierto aroma a rancio. Menos del 10% de los jóvenes de 18 a 34 años leerán periódicos en 2010 en EE UU, según una previsión de la consultora Clark, Martire & Bartolomeo. ¿Qué futuro tiene entonces una industria a la que los jóvenes le vuelven la espalda? Además, muchos lectores de toda la vida están desertando de la compra diaria del periódico, pues lo consultan por internet o se han pasado a la prensa gratuita. Frente a los 20 minutos que lleva la lectura de un diario gratuito, para leer completo un periódico de calidad habría que echar todo un día, algo que ni los más empedernidos lectores pueden permitirse. ¿Por qué pagar entonces por algo que sólo se consume en una mínima parte? Los anunciantes están también volviendo la espalda a los periódicos de papel. Si las cifras de circulación se mantienen es en buena medida gracias a los libros, los vídeos y todo tipo de colecciones y productos que se venden a un precio competitivo junto con el diario. Pero las tiradas son forzadas y este modelo puede dar síntomas de agotamiento en cualquier momento, si es que no los está dando ya. ¿Cuánto tiempo durará esta situación?

Philip Meyer, profesor de periodismo de la Universidad de Carolina del Norte, pronosticó que en 2043 se vendería el último ejemplar impreso de The New York Times, el buque insignia de la prensa generalista de calidad en todo el mundo.Pero su propio editor, Arthur Ochs Sulzberger Jr., adelantó sorprendentemente esta previsión al año 2013 en un encuentro en el foro económico mundial de Davos, según cuenta el periodista italiano Vittorio Sabadin en su libro El último ejemplar del New York Times (editorial Sol90). Poco importa que esto pueda ocurrir dentro de sólo un lustro o más adelante, el asunto es que la calidad periodística ya no es garantía de supervivencia. Si la prensa no reacciona pronto y se renueva, puede sucumbir, y con ella los valores democráticos y de servicio público del viejo periodismo. El auge de la publicidad en los sitios web de los diarios y las inmensas posibilidades de los medios electrónicos apuntan que internet podría ser la tabla de salvación del periodismo. En el futuro, probablemente la edición en papel será residual frente a las ediciones digitales, por la sencilla razón de que no es ecológico imprimir millones de diarios para tirarlos ese mismo día a la basura. En todo caso, el problema es más complejo y la supervivencia de los periódicos pasa por la redefinición de una profesión, la de periodista, alterada por los blogs y el periodismo ciudadano. Si la prensa generalista no se adapta, podría ser su fin. La prensa especializada, ya sea deportiva o de economía, lo tiene más fácil. Y por lo que respecta a las revistas biomédicas, sus fines y su modelo económico son diferentes, por lo que merecen comentario aparte.

Longevos acelerados

Sobre las visiones científica y filosófica de la longevidad

Vivimos más tiempo, sí, pero cada vez más deprisa. Más que una reflexión, este es un sentimiento (es decir, un cúmulo de pensamientos condensados en una imagen o flash mental) compartido por muchas personas en los países desarrollados. Desde principios del siglo XX, la supervivencia media prácticamente se ha duplicado (esto es una verdad estadística); desde hace unas décadas –hay quien traza la raya en la década de 1960– la vida cotidiana no ha dejado de acelerarse (esto es, ya digo, sólo una sensación subjetiva compartida por muchos). El balance estadístico de la duración de la vida es sin duda positivo, pero el saldo personal, medido en algo tan elástico como el tiempo interior, no siempre lo es. Continue Reading →

Ciencia pop

Sobre la mirada científica como desafío y entretenimiento

La ciencia no nos enseña a vivir. A vivir sólo se aprende viviendo y conviviendo con mejores o peores compañías, con mayor o menor suerte, ilusión, esfuerzo y compromiso, a base de aciertos y sobre todo de errores. Cuando cada cual tiene que aprenderlo prácticamente todo desde cero y experimentarlo por uno mismo, el valor del conocimiento colectivo acumulado resulta muy importante, pero sólo hasta cierto punto. En el caso del conocimiento científico, su utilidad para la vida individual es todavía menor. Puede que la ciencia sea la mejor manera de entender el mundo y la naturaleza, pero las cosas que más nos importan en nuestras vidas, desde la amistad al amor, parecen ajenas a ella. Se diría que la salud es una excepción, pero para ser precisos conviene recordar que la medicina no es ni una ciencia ni un arte, sino una disciplina empírica basada en métodos diagnósticos y terapéuticos auxiliados cada vez más por los logros tecnológicos de la ciencia. Continue Reading →