Archive | diciembre, 2007

Voluntades

Sobre los nuevos propósitos del año nuevo

Por si no fueran suficientes los pequeños o grandes empeños de cada día, con el cambio de año quien más quien menos se hace una lista, no necesariamente por escrito, de buenos propósitos. Los deseos de año nuevo, llámese dejar de fumar, hacer ejercicio físico, ponerse a dieta u otros más íntimos, son la prueba inequívoca de que existe el futuro –una convicción que declina con la edad– y del afán de superación. La razón de que en muchos casos estas intenciones se esfumen con el tiempo se suele atribuir a la falta de voluntad, pero esto es un argumento muy burdo para las mentes inquisitivas que quieren plantearse en términos científicos qué es eso de la voluntad y cómo se fortalece. Continue Reading →

Iconos

Sobre las imágenes que resumen el progreso científico

La artista británica Odile Crick, fallecida a los 86 años en julio de 2007, será recordada como autora de un sencillo boceto en blanco y negro, que además no salió de su imaginación. Corría el año 1953, y su marido junto con un compañero de trabajo recurrieron a ella porque necesitaban con urgencia un dibujo para una revista científica. Odile realizó el boceto original de la estructura de doble hélice del ADN siguiendo las instrucciones de los dos científicos, Francis Crick y James Watson, basadas en los análisis matemáticos de imágenes obtenidas con cristalografía de rayos X. “Francis no era capaz de dibujar y yo tampoco, y necesitábamos algo con mucha prisa”, ha recordado Watson. La historia del descubrimiento de la doble hélice es bien conocida, pero no tanto la intrahistoria de este apresurado boceto publicado en el número del 25 de abril de 1953 de Nature y que ha sido reproducido hasta la saciedad. A pesar de que el esquema no estaba completo porque no representaba la situación de todos los átomos, su valor científico se ha visto sobrepasado con creces por su valor como icono de la moderna biología molecular y, quizá, de todo un siglo marcado por el predominio de la ciencia y la tecnología. La imagen del hongo nuclear o el dibujo de un átomo, con los electrones girando alrededor del núcleo (una imagen incorrecta porque los electrones envuelven el núcleo como una nube más que como satélites en sus órbitas), son otros dos buenos iconos científicos del siglo XX. Y hay más, sin duda, pero la doble hélice dibujada por Odile será para siempre la imagen icónica de la aventura científica para conocer las bases biológicas de la evolución y de la vida misma. Continue Reading →

Flexibilidad

Sobre las polimórficas relaciones entre trabajo y salud

¿Quién pone en duda que el trabajo influye, para bien o para mal, en su salud? Pero una cosa es hacerse una pregunta retórica y otra ofrecer respuestas basadas en estudios bien fundamentados. Hay tantas maneras diferentes de explorar las relaciones entre trabajo y salud que los higienistas y otros investigadores no saben muy bien por dónde empezar. Lo más estudiado, claro está, es lo más nítido y contundente, como pueden ser los accidentes de trabajo o las enfermedades profesionales. Pero incluso en este ámbito de las enfermedades laborales no todas están tan claras como, pongamos por caso, la silicosis o el cáncer escrotal en los deshollinadores. Hay tantos trabajos y tantas condiciones diferentes de vivirlos o sufrirlos que resulta complicado obtener resultados válidos y, no digamos, extrapolarlos. Y si se tienen en cuenta las variables psicológicas y sociales, la investigación puede entrar en unos derroteros que para algunos científicos son, claramente, arenas movedizas. Pensemos, por ejemplo, en la perniciosa influencia de los jefes o en la flexibilidad en el trabajo para conciliar la vida profesional con la personal. Continue Reading →

Erre que erre

Sobre la habilidad para aprender de los errores

Los errores son una buena escuela; casi podría decirse que la única, pues todo lo que se aprende, desde hablar a amar, se hace corrigiendo, puliendo, acotando errores. Es ley de vida en el reino animal (las plantas no yerran porque no se mueven, porque no tienen cerebro, un invento de la evolución que surgió precisamente para dirigir el movimiento): cada individuo debe aprender casi todo por el método del ensayo y el error, si es que hay una segunda oportunidad. Los maestros, los libros, las enseñanzas de los otros sirven en la medida en que estimulan a buscar y a aprender de los errores. “El hombre yerra mientras busca algo”, decía Goethe en su Fausto, y seguramente por eso sostenía que los errores del hombre le hacen particularmente amable. Claro está que no todos los errores son iguales, que los hay mayúsculos y minúsculos, y que todos tienen una dimensión ética en la medida en que afectan a los demás. Pero no se trata de hacer aquí una taxonomía del error, sino sólo un apunte escéptico sobre las razones de la diferente habilidad de unas personas y otras para aprender de los propios errores. Continue Reading →