Archive | septiembre, 2006

Cefalocentrismo

Sobre las nociones de inteligencia y aprendizaje

La noción de inteligencia ha cambiado mucho en el último siglo, pero todavía resulta imprecisa, provisional y, sobre todo, carente de una base científica sólida. A principios del siglo XX, los psicólogos zanjaron el debate sobre la naturaleza de la inteligencia con una definición que suponía toda una declaración de intenciones profesionales: “la inteligencia es lo que miden los test de inteligencia”. La definición resultaba tan ofensiva a la propia inteligencia humana como operativa para los psicólogos, pues propició el desarrollo de todo un marco teórico y práctico basado en sofisticadas pruebas que supuestamente permitían medir la capacidad intelectual de las personas. El cociente intelectual (CI o IQ) era el destilado estadístico de estas pruebas, un número que resumía la inteligencia de una persona y que no sólo permitía separar en una escala los listos de los tontos, sino aventurar su éxito personal y profesional. A pesar del perfeccionamiento de los test, la vida, claro está, se encargaba de desmentirlos todos los días y de poner en evidencia que la inteligencia no es algo tan rígido y mensurable como la altura de una persona. Continue Reading →

Neuropedagogía

Sobre la aplicación de la neurociencia a la pedagogía

Si por algo destaca el cerebro humano es por su plasticidad. Esta capacidad de modificar constantemente sus conexiones permite compensar los déficits que aparecen con los años y hace posible casi cualquier aprendizaje. Pero tiene sus límites. Se puede aprender a tocar el piano a cualquier edad, del mismo modo que se puede aprender una nueva lengua o las más comunes o peregrinas habilidades. Sin duda, esto es posible y saludable, pero todos sabemos por experiencia que no es lo mismo aprender ciertas cosas de niño que de adultos. Continue Reading →

Ruedas de molino

Sobre el uso inadecuado o sesgado de los números

La frecuente utilización partidista de todo tipo de cifras por parte de los políticos bastaría para confirmar que la política es, a la postre, una cuestión de números. Las diferencias, las estrategias y las prioridades que distinguen y enfrentan entre sí a los partidos políticos se pueden reducir a números; al fin y al cabo, números son lo que se pone sobre la mesa para justificar las buenas o malas acciones de gobierno. La pretensión de hacer comulgar con ruedas de molino a los ciudadanos mediante el uso sesgado de las estadísticas está bastante generalizada en la clase política, como demuestra la Fundació Catalunya Oberta en sus periódicas disecciones numéricas tituladas La Roda de Molí, dedicadas a asuntos tan diversos como las listas de espera o los muertos en carretera. Con todo, el mal uso de los números, por ignorancia o interés, no es exclusivo de los políticos, sino que incumbe a toda la sociedad y, especialmente, a sus medios de comunicación. Y, como cabe suponer, afecta de lleno a la información sobre salud y medicina.

El escepticismo sobre este desgobierno de los números ha llevado a algunos a ejercer una vigilancia crítica, que ha dado lugar en los últimos años a una proliferación de columnas y blogs dedicados a sacar a la luz los casos más clamorosos de tergiversaciones estadísticas. Uno de los principales referentes es la columna de The Numbers Guy, que se publica periódicamente en la edición electrónica del The Wall Street Journal, en la que su autor, Carl Bialik, analiza los usos y abusos de los números en los medios de comunicación, los negocios y la política. En España también hay buenos ejemplos de este tipo de comentarios críticos. Una de los más populares es Malaprensa, un blog casi diario escrito por Josu Mezo, profesor de la Universidad de Castilla-La Mancha, dedicado a los “errores y chapuzas de la prensa española”: números equivocados, mala interpretación de las estadísticas o los datos científicos, etc. Otro blog que también saca a relucir las vergüenzas numéricas de la prensa y la sociedad es WonkaPistas, “anotaciones de un sociólogo liberal”, donde por ejemplo se desmonta una exageración sobre el tabaquismo pasivo aparecida en un cartel del Ministerio de Sanidad, que reza: “Esta niña fuma un paquete al día”, cuando en las peores condiciones posibles un fumador pasivo podría llegar a fumar como máximo el equivalente a medio cigarrillo diario.

Las prisas y la ignorancia son algunas de las razones que llevan al periodista a transmitir informaciones y datos estadísticos equivocados. Pero a menudo también es una cuestión de desidia y falta de profesionalidad, por no contrastar los números y reproducirlos acríticamente. A veces, como ponen en evidencia estos blogs, los datos están maquillados o manipulados interesadamente. Otras veces, como ocurre tan a menudo en España con las tasas de incidencia y prevalencia de muchas enfermedades, no hay registros o datos fiables y, en el mejor de los casos, se recurre a extrapolaciones no siempre pertinentes.

Fatigados

Sobre la energía vital y el rechazo de la fatiga

La fatiga, tal y como ahora la entendemos, bien podría ser un invento de nuestra época. Este síntoma común, sólo superado en frecuencia por el dolor de cabeza, se ha convertido en el enemigo universal del bienestar y la productividad. Hasta hace un par de siglos, cuando el mundo empezó a parecerse a una descomunal maquinaria productiva, el trabajo y el descanso tenían sus horas, como las tienen la noche y el día. El cansancio no era algo negativo y repudiable, sino una feliz señal fisiológica de que el cuerpo había hecho su trabajo y tocaba descansar. Sin embargo, en la actual sociedad 24/7, en la que todo ha de funcionar las 24 horas diarias los siete días de la semana, no parece haber tregua para el descanso. Todos somos beneficiarios y víctimas de este modelo que impulsa a dormir menos y, simultáneamente, a repudiar la fatiga. Las ciudades requieren que muchos servicios funcionen de forma ininterrumpida, pero las personas que hay detrás y delante tienen sus propios ritmos biológicos; internet es una ventanilla que nunca cierra, pero los usuarios necesitan desconectar; las máquinas, en fin, pueden funcionar sin tregua, pero los seres humanos necesitan reposo. Por más que el actual modelo social y productivo no parezca tener en cuenta estos detalles, la fatiga está ahí y se ha convertido en un motivo universal de insatisfacción y malestar. La aparición en la década de 1980 de la entonces llamada “gripe del yupi” y su posterior reconocimiento como una nueva entidad patológica, el síndrome de fatiga crónica, es sin duda todo un signo de los nuevos tiempos. Continue Reading →

Longevidad

Sobre la ciencia del antienvejecimiento y el arte de envejecer

Un grupo de científicos, en su mayoría de edad madura y del área de las ciencias de la vida, crearon hace media docena de años una especie de club de científicos longevos para estudiar lo que más parecía preocuparles: su propia longevidad (y de paso la de los demás). El interés que une a los científicos de The Longevity Consortium, pertenecientes a más de una treintena de instituciones y procedentes de muy diferentes disciplinas, no es otro que desentrañar los genes asociados a la longevidad, tanto en familias de centenarios como en animales, así como las claves biológicas de la larga vida. Su aproximación es tanto epidemiológica como genética, pero su objetivo es una aspiración que empieza a arraigar en una sociedad que cada vez cree más ciegamente en el poder de la biomedicina. Continue Reading →