Archive | diciembre, 2005

Bioestilismo

Sobre los estilos de vida y su relación con la salud

La noción de estilo de vida se encuentra tan a gusto y tan bien instalada en la medicina que actualmente se nos antoja casi imposible entender la salud y la enfermedad sin su ayuda. Sin embargo, el concepto de estilo de vida o lifestyle es relativamente nuevo, pues empezó a utilizarse hace poco más de medio siglo en EE UU para ilustrar que las personas pueden exhibir muy diferentes comportamientos en asuntos tan cotidianos como la alimentación, el vestido, las relaciones personales, el consumo, el sexo o el empleo del tiempo de ocio, todo ello como reflejo no sólo de su clase social sino también de sus valores y creencias. Continue Reading →

Identidad facial

Sobre los miedos y problemas del trasplantes de cara

La realización del primer trasplante de cara era una noticia cantada. Había al menos tres grupos de cirujanos –en el Reino Unido, EE UU y Francia– con un protocolo muy avanzado para acometerlo. Los informes anticipatorios de sociedades científicas, como el Royal College of Surgeons de Inglaterra, o de asociaciones de pacientes con deformidades faciales permitían presagiar algo más o menos inminente. El anuncio final del primer trasplante (parcial) de cara, realizado por el equipo del cirujano francés Jean-Michel Dubernard el 27 de noviembre de 2005, saltó a las primeras páginas de los periódicos como una bomba informativa, pero lo cierto es que sus efectos fueron bastante limitados y amortiguados. Aunque la paciente de 38 años a la que se le implantaron labios, nariz y mentón ya podía hablar y comer a los pocos días de la intervención, está por ver cómo prosigue su evolución clínica y si cabe hablar de éxito. Acabe como acabe este primer intento, parece claro que este hito quedará simplemente como un hito más en la era de los trasplantes. Pero lo más importante es que el debate abierto con este primer paso hacía la reconstrucción facial mediante el trasplante ha mostrado que los problemas técnicos, psicológicos y éticos pueden ser abordables y controlados. La selección de los pacientes idóneos se presenta a ojos de los expertos como el principal desafío para el éxito de este tipo de cirugía, porque los problemas técnicos relacionados con el rechazo y la inmunosupresión no son mayores que los que implica un trasplante de riñón. Y en cuanto a los problemas psicológicos y éticos planteados, si bien se mira, no son grandes escollos si se hace una correcta selección de los pacientes.

Muchos miedos y fantasmas sobre el cambio de identidad y el rechazo del nuevo rostro no están del todo justificados. En los candidatos al trasplante, la desfiguración que sufren ya plantea graves problemas de identidad y autoestima, por lo que la crisis psicológica que plantearía un nuevo rostro no tiene por qué ser negativa. Además, hablar de transferencia de identidad no tiene mucho sentido, pues la cara del trasplantado nunca será la misma que la del donante. Como la balanza entre beneficios y riesgos puede ser positiva en ciertos casos, es de prever que el trasplante de cara o de algunas de sus partes se acabe imponiendo como una nueva opción para algunos pacientes con graves deformaciones y problemas funcionales en su rostro. La viabilidad del trasplante facial nos viene a demostrar que la cara es un tejido más. Y lejos de desvalorizar la importancia personal y social del rostro, nos confirma que la identidad es algo más que una cara.

El ruido y la fibra

Sobre las recomendaciones dietéticas contra el cáncer

Tras años de grandes expectativas científicas y de mensajes que tronaban como órdenes para la población, parece que la hipótesis de la fibra en la prevención del cáncer se viene abajo. Aunque la última palabra nunca está dicha, la dieta rica en fibra no parece prevenir el cáncer colorrectal. La contundencia del metaanálisis publicado en el número del 14 de diciembre de 2005 del JAMA (Dietary fiber intake ans risk of colorectal cancer: a pooled analysis of prospective cohot studies) arroja una sombra de duda importante sobre la recomendación de tomar fibra para prevenir este tipo de tumores. Algunas revisiones recientes ya lo venían avisando (“no hay pruebas de los ECA que sugieran que una mayor ingesta de fibra dietética reduzca la incidencia o recurrencia de pólipos adenomatosos en un período de dos a cuatro años”, se decía en una revisión Cochrane de 2002), y este metaanálisis añade ahora una nueva prueba basada en 13 estudios prospectivos, que incluyen más de 725.000 personas y más de 8.000 casos de cáncer colorrectal. Continue Reading →

Aula global

Sobre la educación a distancia y el aprendizaje electrónico

El modelo tradicional de enseñanza basado en un profesor con sus alumnos y su aula sigue vigente a todos los niveles, desde la educación elemental hasta la formación especializada de médicos, pero parece condenado a desaparecer. La aparición de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) ha puesto en evidencia las flaquezas de un modelo que se las prometía irreemplazable. Pero las TIC no han venido a dinamitar la relación personal entre profesor y discípulo, sino a derribar las paredes de las aulas, a volar por los aires los rígidos horarios de la educación, a extender la formación a todas las edades y a todos los lugares, a fomentar la cooperación, a integrarla en otras actividades cotidianas, a adecuarla a las necesidades de cada persona y a hacerla más dinámica y atractiva para todo el mundo. Los nuevos estilos de aprendizaje que permiten las TIC relativizan la autoridad centralizada del profesor, que decide qué se ha de aprender, cuándo y a qué ritmo, y permiten que el alumno pueda intervenir en la elaboración de una agenda más a la medida de sus necesidades.  Con la utilización de medios virtuales o no presenciales para la enseñanza, desde el correo electrónico hasta la charla en línea, internet se ha revelado como una plataforma genuina para el estudio cooperativo, en la que el flujo de comunicación es descentralizado, distribuido y continuo. Alumnos y comunicadores tienen así nuevas formas de interacción un aprendizaje más eficaz y adaptado a las necesidades reales.

¿Pero todo este discurso del llamado eLearning es una posibilidad teórica o una realidad? A juzgar por la implantación que tienen los cursos en línea y las universidades a distancia (la reformada UNED, la UOC y otras muchas que ofrecen formación en internet), el aprendizaje electrónico empieza a ser una opción a tener en cuenta para el adiestramiento en las más variadas competencias. Pero cualquiera que tenga alguna experiencia, como profesor o alumno, en formación a distancia sabe que el viejo modelo sigue pesando mucho, y que las herramientas electrónicas no están todavía bien ajustadas. Hoy por hoy, las expectativas superan a las realidades, y a la vez son estas expectativas las que están estimulando el desarrollo de las enormes posibilidades del aprendizaje electrónico. Todavía está por ver cómo se compaginan mejor las ventajas de dos modelos de aprendizaje que pueden ser complementarios, pero lo cierto es que la enseñanza tiene mucho que cambiar porque los límites de espacio y tiempo no tienen sentido con internet. Ahora, por primera vez, acariciamos la idea de entrar y aprender en un aula global.

Epidemiología destilada

Sobre el estudio del efecto cardiosaludable del vino

Los primeros estudios sobre el efecto cardiosaludable del vino datan de hace 26 años, cuando The Lancet reveló “una fuerte y específica asociación negativa entre la cardiopatía isquémica y el consumo de alcohol”. En este cuarto de siglo se han realizado miles de trabajos, tanto epidemiológicos como experimentales, para esclarecer si beber vino u otras bebidas alcohólicas reduce el riesgo de sufrir una cardiopatía isquémica y cuáles son las bases biológicas de esta protección. Como destilado final de la investigación, estimulada por el llamado lobby del vino, el mensaje de salud pública que ha quedado es que el consumo de entre una y tres copas diarias de vino tiene un efecto coronario protector. Ciertamente, este mensaje parece estar en consonancia con los resultados de la investigación epidemiológica, aunque a nivel experimental los efectos cardiosaludables del vino no están ni mucho menos aclarados: se desconoce si pueden obedecer sólo a la acción del etanol sobre las arterias (con lo cual, el efecto cardiosaludable sería extensible a otras bebidas) o si intervienen además otros componentes del vino, como los flavonoides (en este caso, cabría hablar de una cierta supremacía protectora del vino sobre otras bebidas). Sin embargo, podría ser que ni siquiera la conclusión epidemiológica fuera tan cierta como se proclama. Algunos investigadores sugieren ahora que el mensaje de que el consumo ligero de alcohol previene el infarto quizá no sea ni exacto ni cierto.

En su número del 3 de diciembre de 2005, The Lancet viene a decirnos que este destilado epidemiológico podría tener unas evidencias endebles. Un grupo de epidemiólogos australianos nos advierte de que el debate sobre los efectos cardiosaludables del vino se ha viciado en exceso por las creencias de los investigadores y que se han ignorado los factores confusores. Beber o no beber, beber mucho o poco, son situaciones que pueden llevar asociados otros factores de riesgo cardiovascular que hay que tener en cuenta y que, al parecer, no han sido debidamente ajustados en muchos estudios no aleatorizados. Y concluyen: “Cualquier protección coronaria derivada del consumo entre ligero y moderado de alcohol será muy pequeña, y es improbable que supere sus efectos nocivos. Mientras el consumo entre moderado y alto probablemente protege las coronarias, cualquier beneficio es superado por sus efectos perjudiciales”. Las arterias de los alcohólicos, como se ve en las autopsias, están limpias, pero el precio que pagan es demasiado alto. Que también lo estén las de los bebedores ligeros y que esto se deba al alcohol es algo que está por demostrar.