Archive | septiembre, 2005

In silico

Sobre la simulación informática de procesos biológicos

Lo que empezó probablemente siendo un ingenioso juego de palabras o un chiste ha terminado haciendo fortuna. El latinismo de nuevo cuño in silico es hoy un término corriente en los laboratorios de biología y viene a designar un tipo de experimentos que no se hacen directamente en el ser vivo (experimentos in vivo) ni en un tubo de ensayo u otro ambiente artificial fuera del organismo (experimentos in vitro), sino directamente en las tripas de un ordenador. Los experimentos in silico (el término da nombre a varias compañías y una revista científica) no son más que simulaciones informáticas de procesos biológicos, pero debido a la complejidad de la biología actual se han convertido en una herramienta cotidiana para la experimentación biológica.

En muchos laboratorios de biología hay junto a una zona “humada” otra “seca”, en la que no se trabaja con productos biológicos sino con algoritmos y modelos matemáticos. Esto es así porque la investigación en biología de sistemas implica la utilización de ingentes cantidades de información sobre el genoma, el proteoma y otras colecciones de datos de numerosos seres vivos, incluido el hombre, para entender cómo todos estos componentes se integran para formar sistemas. La magnitud de las bases de datos sobre secuencias de nucleótidos y otras moléculas es ingobernable sin el uso de potentes ordenadores y programas informáticos, y por eso los más avanzados laboratorios de biología son a la vez punteros centros de bioinformática. Un buen ejemplo es el European Molecular Biology Laboratory (EMBL), uno de los centros de referencia mundial en biología molecular, que dispone de un instituto dedicado exclusivamente a bioinformática. En el European Bioinformatics Institute (EMBL-EBI) trabajan nada menos que tres centenares de personas y es uno los pocos centros que realiza investigación en bioinformática y ofrece apoyo en ramas como la biología molecular, la genética, la medicina y la agricultura. Buena parte de la biociencia que se hace en Europa no podría realizarse sin este apoyo.

Este nuevo rumbo de la biología nos viene a recordar que la ciencia es en esencia pura matemática. En las ciencias de la vida, que cada vez se aproximan más a la física, los biólogos se están transmutando en bioinformáticos porque el entendimiento de los procesos biológicos, a cualquier escala, requiere la utilización de métodos computacionales. Así las cosas, la competencia en experimentación in silico se vislumbra ya casi imprescindible para un biólogo experimental, del mismo modo que la bioestadística es absolutamente necesaria para la investigación clínica y epidemiológica.

Zurdera

Sobre la razón de ser zurdo y su relación con la salud

La naturaleza de la zurdera en el hombre carecería de intriga y misterio si no fuera porque zurdos y diestros están muy desigualmente repartidos: 10% frente a 90%. Esta desproporción indica que no es una cuestión de azar, sino que hay alguna oscura razón por la que los zurdos son minoría entre los humanos y en cambio no lo son en otras especies con extremidades. ¿Por qué existe esta desproporción? Digamos, ya de entrada, que no se sabe. Hay datos que parecen apuntar algo, como por ejemplo, que en una de cada cuatro parejas de gemelos univitelinos, uno de ellos es zurdo. Además se ha visto que el feto que hacia las 15 semanas se chupa el pulgar diestro será diestro y el que se chupa el izquierdo será zurdo. Hay también argumentos a favor de factores hereditarios, como el hecho de que la probabilidad de que una pareja de diestros tenga un hijo zurdo sea sólo del 2%, suba al 17% si uno de los progenitores es zurdo y alcance el 46% si los dos son zurdos. Pero de momento, todo son hipótesis, como la que apunta a una posible influencia inmunitaria o la que establece que la utilización preferente de una mano tendría que ver la preponderancia de un hemisferio cerebral en el procesamiento lingüístico: las capacidades verbales suelen residir en el hemisferio izquierdo en casi todos los diestros pero sólo en dos tercios de los zurdos. El cerebro tiene mucho que ver en todo esto, pero al no saberse con certeza cuál es la naturaleza de esta asimetría, abundan los prejuicios sobre los zurdos, ya sean sobre su extrema creatividad o sobre su torpeza manipuladora.

Las investigaciones biomédicas y epidemiológicas no acaban de aclarar la situación. De tanto en tanto aparece algún estudio con las más sorprendentes relaciones de la zurdera con la salud. Así, lo mismo hemos podido leer que los zurdos tienen mayor riesgo de algunas enfermedades, menor expectativa de vida o que son más habituales entre los homosexuales. A veces da la impresión de que sólo hay que echar las redes estadísticas y recoger, que siempre se pesca algo. Un trabajo que publica el British Medical Journal se despacha ahora con la conclusión de que las mujeres zurdas tienen nada menos que el doble de riesgo de padecer un cáncer de mama que las diestras. En este caso, como en tantos otros, es inevitable quedarse descolocado. Por un lado, parece que los prejuicios sobre la mano siniestra van quedando atrás, al menos en el abordaje científico, pero por otro, estos mismos estudios contribuyen a alimentar todo tipo de ideas más o menos peregrinas sobre la zurdera. Cuando se aclare este misterio nos habremos quitado un gran peso de encima.

El dolor ajeno

Sobre la fotografía de guerra y la acción humanitaria

La historia de la primera organización humanitaria está encerrada en un búnker de cemento, en la avenida de La Paz de Ginebra. El Museo Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, situado a cuatro pasos de la OMS y de otras agencias de la ONU, muestra la trayectoria de la primera iniciativa internacional para paliar los desastres de la guerra y otras catástrofes. La Cruz Roja fue fundada en 1863, impulsó un año después la primera Convención de Ginebra para mejorar la suerte de los heridos de guerra y desde entonces ha sido ejemplo para otras muchas organizaciones no gubernamentales. El museo muestra el esfuerzo de millones de personas en todo el mundo por socorrer, ayudar y proteger a los más necesitados durante casi siglo y medio de acción humanitaria. A la entrada del búnker hay una frase de Dostoievski: “Todos somos responsables de todo ante todos”, que nos recuerda la naturaleza universal de la guerra y también del espíritu de solidaridad. La Cruz Roja ha cuidado que el suyo no sea un museo de los horrores, porque su misión es ayudar sin juzgar, pero el mamotreto del archivo de prisioneros de la Segunda Guerra Mundial, con sus siete millones de fichas, y las imágenes de los muertos y heridos son demasiado elocuentes.

El fotoperiodismo nos ayuda a conservar la memoria. Un buen ejemplo es la agencia VII, fundada en Nueva York el 9 de septiembre de 2001 por siete destacados fotoperiodistas (ahora son nueve) para difundir conjuntamente su trabajo. Esto es lo que hace ahora, hasta el 15 de enero de 2006, el museo de la Cruz Roja con la exposición Guerra: EE UU, Afganistá, Irak. La muestra recoge fotografías de la agencia VII centradas en tres momentos concretos, desde el 11 de septiembre hasta la caída del régimen de Sadam. Estas imágenes, como todas las fotografías sobre el sufrimiento ajeno, son siempre perturbadoras, porque la fotografía implica distancia, no intervención, y lo mismo puede mover a la rebeldía que convertirse en espectáculo. Susan Sontag, que ha reflexionado lúcidamente sobre la moralidad del fotoperiodismo en su ensayo Ante el dolor de los demás, sostiene que mirar en directo o a través de la cámara es siempre mirar. Y añade: “Nada hay de malo en apartarse y reflexionar. Nadie puede pensar y golpear a alguien al mismo tiempo”. A los fotógrafos de la agencia VII, cada uno con su propio punto de vista y sus motivaciones, les une la idea de que una fotografía indica que no todo está perdido. Efectivamente, todos somos responsables de todo, pero como dice Susan Sontag, “es más probable que los sentimientos cristalicen ante una fotografía que ante un lema”.

Pies de barro

Sobre la verdad científica y los hallazgos equivocados

¿Y si buena parte de los resultados de la investigación que se publican en las revistas biomédicas fueran falsos? Esta inquietante cuestión planea cada vez más amenazante sobre investigadores, editores de revistas y la sociedad en su conjunto. Aunque el progreso médico es innegable, no es menos cierto que hay demasiada investigación superflua, confusa e inservible, y además existen fundadas sospechas de que los resultados de un porcentaje elevado de estudios no son ciertos. Continue Reading →

Futboleros

Sobre la medicina y la antropometría aplicadas al fútbol

El arranque de la liga de fútbol, o por mejor decir, de sus innumerables ligas y liguillas, viene a recordarnos un año más que estamos ante un fenómeno que es mucho más que un deporte. Su presencia mediática, las cifras económicas que mueve, su peculiar jerga, las emociones que despierta, su impacto social, todo es excesivo en esta explosiva mezcla de juego, negocio, espectáculo y pasiones. Basta ver las fotos de una ciudad, de todo un país, cuando se celebra un partido trascendental para entender la dimensión del fútbol. Las funciones educativa, social, cultural, lúdica, económica y de salud pública que cumple un deporte, según el IX Foro Europeo del Deporte, celebrado en Lille en 2000, están asimismo hipertrofiadas en el caso del fútbol. En algunos países fútbol es casi sinónimo de deporte. En España, sin ir más lejos, los futbolistas representan la cuarta parte de todos los deportistas federados, y eso que las 670.000 licencias de fútbol (un 23% de todas las licencias, incluidas las de caza y pesca) son sólo la parte organizada de un juego que sigue siendo el rey en los patios de los colegios. Ante esta enorme dimensión del fútbol, no es de extrañar que la medicina deportiva haya alcanzado un especial desarrollo en este deporte y que exista incluso una Asociación Española de Médicos de Equipos de Fútbol (AEMEF), fundada en 1989, que agrupa a más de un centenar de médicos de equipos de fútbol. Continue Reading →