Archive | octubre, 2004

Ciencia y belleza

Sobre las aproximaciones científicas a la vivencia estética

De tanto en tanto, las revistas científicas se ocupan de la belleza. ¿Pero qué puede decir la ciencia de algo tan subjetivo y difícil de definir? Las aproximaciones son de lo más variopinto, aunque una de las rutas más transitadas es la de la biología evolucionista. La belleza sería, en términos biológicos, el indicador externo de una buena dotación genética; y la búsqueda de la belleza en el sexo contrario sería, siguiendo el hilo conductor de la biología, la conducta más apropiada para tener una descendencia sana y fuerte. Sin embargo, la biología no lo es todo, pues cualquier aspecto de la condición humana siempre está determinado por la intersección entre las constricciones biológicas y las variables socioculturales. Así las cosas, los estudios que pretenden formular científicamente los cánones de la hermosura pecan de cierta ingenuidad. Está claro que la simetría, la proporcionalidad, la ausencia de deformidades, la piel sin manchas o los dientes intactos son algunas de las condiciones de la belleza corporal, pero estas características son insuficientes para caracterizar a una persona bella. Además, la vivencia de lo bello puede ser suscitada también por un cuadro o un paisaje, y también por una idea, una teoría o un movimiento. En los confines de la belleza puede darse además la paradoja de que incluso la fealdad tiene valores estéticos. Y, en última instancia, están las preferencias del observador.

Para superar este subjetivismo y explicar todos los tipos de vivencias estéticas, la psicología experimental ha propuesto cuatro categorías de belleza. El primer tipo se define por las relaciones entre los elementos del objeto, tales como simetría, coherencia, equilibrio, claridad o justa proporción, ya se trate de un texto o de un cuadro. El segundo tipo de belleza se refiere a ciertas propiedades que no son tanto del objeto como de sus relaciones con el sujeto que lo percibe, como son los afectos, la comprensibilidad o la pertenencia; el valor estético de un objeto tiene que ver entonces con su capacidad de conmovernos o de identificarnos con él. El tercer tipo de belleza abarca ya a las acciones, y en este sentido puede considerarse bello explorar lo desconocido o expresar un pensamiento de forma original; los criterios estéticos tienen que ver aquí con valores como la innovación, la complejidad o la creatividad. Finalmente, hay una cuarta categoría, denominada estética elemental, que alude a nuestras preferencias por los sonidos armónicos, los paisajes fluviales, las caras simétricas o los cuerpos bien conformados, y a la que prestan especial atención los neurocientíficos. Quizá esta categorización permita intuir mejor la amplitud del concepto de belleza, pero no garantiza en absoluto que se comprenda científicamente. Como advierte el neurocientífico José María Delgado, de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, “mucha de la investigación sobre el cerebro no es ciencia, sino literatura”. En el caso de la belleza esto es especialmente cierto.

Empachados y perdidos

Sobre los cambios, contradicciones y vaivenes alimentarios

Francisco Grande Covián decía que para un pueblo es más fácil cambiar de religión que de hábitos alimentarios.  Somos lo que comemos no sólo en un sentido estructural o bioquímico, sino que además los alimentos que tomamos  y cómo los tomamos configuran en buena medida nuestra identidad. Así lo expresaba amargamente un vietnamita a propósito de la guerra con EE UU: “después de 30 años de guerra y de ocupación, nuestros hábitos alimentarios son la única cosa tangible que nos hace existir como pueblo”.

Continue Reading →

Gap 10/90

Sobre el círculo vicioso de enfermedad y pobreza

La malaria ha aparecido por fin en los medios de comunicación de todo el mundo con una noticia positiva y esperanzadora. Un ensayo clínico en fase II demuestra por primera vez que se está en el buen camino para lograr una vacuna segura y relativamente eficaz contra esta devastadora enfermedad: cada año mata a entre uno y tres millones de personas, en su mayoría niños africanos menores de cinco años, y hace enfermar a 500 millones de personas, es decir, uno de cada 12 habitantes del planeta. La figura del médico español Pedro Alonso, coordinador del estudio y primer firmante del artículo que da cuenta de los resultados de este ensayo en The Lancet, ha saltado a un primer y elogioso plano informativo –aunque en la noticia del 15 de octubre de The New York Times ni se le menciona–, lo mismo que la Malaria Vaccine Initiative (MVI) de la Fundación Bill and Melinda Gates, que ha financiado en buena medida el proyecto. También han merecido un justo reconocimiento la farmacéutica GlaxoSmithKline, que ha desarrollado esta vacuna experimental, el propio Gobierno español, que ha contribuido a la financiar el ensayo en Mozambique, y el Hospital Clínico de Barcelona, donde Alonso dirige su Centro de Salud Internacional. Con su éxito y su protagonismo, este consorcio de entidades públicas y privadas, ha demostrado que es posible encontrar vías de colaboración para paliar uno de los grandes sinsentidos del mercantilismo global: el implacable círculo vicioso de enfermedad y pobreza (los pobres enferman más porque son pobres, y son pobres porque enferman más) que azota a más de medio mundo. Para romperlo, como dice Alonso, no sólo hay que promover el desarrollo, sino también mejorar la salud de la gente. Continue Reading →

Extravíos

Sobre el estrabismo de Rembrandt y otras miradas extraviadas

La última y sonada incursión médica por los derroteros del arte ha llegado hasta Rembrandt para ver en sus ojos un posible estrabismo. Esta suerte de diagnóstico retrospectivo se basa en el análisis de 36 de los autorretratos (24 óleos y 12 grabados) del pintor de Leiden y aparece publicado en forma de carta al director en la edición del 16 de septiembre de 2004 del New England Journal of Medicine (NEJM). Los autores de la investigación constataron que en 35 de los 36 autorretratos analizados los ojos no estaban correctamente alineados: en los óleos, mientras el ojo izquierdo mira de frente, el derecho lo hace hacia un lado; en cambio, en los grabados al agua fuerte se aprecia, como cabe esperar en las imágenes invertidas, el efecto contrario. Continue Reading →

Ultramar

Sobre la eutanasia y el debate generado por “Mar adentro”

Dice el director de cine Alejandro Amenábar que su película “Mar adentro” sobre la vida y el suicidio de Ramón Sampedro no reivindica la eutanasia, sino que sólo pretende asomar al espectador al abismo de la muerte. Y, ciertamente, lo consigue; pero al poner al espectador en la piel del carismático tetrapléjico gallego, no sólo le enfrenta con el momento de su propia muerte, sino que le conduce a reflexionar sobre cuestiones tan delicadas como la dignidad en el tramo final de la vida, el suicidio asistido y la eutanasia. Buena parte del mérito corresponde a la magistral interpretación que hace Javier Bardem de Ramón Sampedro, prácticamente moviendo sólo la cabeza y el cuello. “La inmovilidad que viví durante la rutina del rodaje me ayudó a comprender el suplicio de Ramón y su impotencia”, ha dicho el actor. “Tras hacer de Ramón he asimilado que la muerte es un proceso más del simple acto de haber nacido”.

Continue Reading →