Archive | julio, 2004

Richard Smith

Sobre el legado intelectual del último director del BMJ

A partir de hoy, 30 de julio de 2004, el carismático director del British Medical Journal (BMJ) deja de serlo para emprender un nuevo rumbo vital y profesional. En sus 25 años en la British Medical Association (BMA) y 13 al frente de la revista, Richard Smith se ha distinguido como un fino y poliédrico intelectual, gran agitador del debate médico, promotor de la edición electrónica (el BMJ la tiene desde hace 10 años) y del acceso libre y gratuito a la investigación, además de sagaz, ingenioso y bien informado escritor, y sobre todo impulsor de un modelo de revista médica que combina el rigor con la amenidad en sus contenidos. La huella que deja en el conjunto de la prensa médica y en el grupo editorial BMJ, del que hasta hoy era también su primer ejecutivo, es profunda. “Me temo que será bastante imposible encontrar otro Richard Smith, cuya contribución al Grupo ha sido memorable y única”, ha dicho Sir Anthony Grabham, presidente del grupo. Continue Reading →

Infancia.sos

Sobre los riesgos ambientales que amenazan a los niños

Un buen mapa puede valer más que mil palabras y mil imágenes juntas. Más allá de las farragosas tablas y los informes inacabables, la elocuencia de ciertos mapas que representan las diferencias y desigualdades es incuestionable. Este es el caso del nuevo Atlas sobre salud infantil y medio ambiente de la OMS, una obra necesaria que tiene la virtud de resumir en una veintena de mapamundis los principales peligros que acechan a los niños en todo el mundo y el abismo que hay entre ricos y pobres. Continue Reading →

Dulces resultados

Sobre los estudios acerca del chocolate y los flavonoides

¿Qué tiene que ver el chocolate con el vino, la soja, el té verde y la cerveza? Para la investigación y la información médicas, todos estos productos parecen tocados por una varita mágica. Es sorprendente la cantidad de investigaciones que se están haciendo con estos alimentos, los buenos resultados que deparan  y la cantidad de efectos beneficiosos que parecen tener, ya sea para la salud cardiovascular, para la prevención del cáncer o para otras dolencias. Las noticias que recibimos son todo un halago para nuestros oídos y nuestras costumbres, y resultan tan abrumadoramente halagüeñas que, si acaso, se echa en falta algún que otro estudio que les ponga algún pero, o quizá un poco de contención a la hora de airear las buenas nuevas. Pero no. Continue Reading →

Cortedad de miras

Sobre la epidemia de miopía y la miopía científica

En algunas zonas del mundo, ocho de cada diez niños y jóvenes ya son miopes. Al paso que vamos, el ojo miope lleva camino de ser el ojo normal, al menos en términos estadísticos, mientras el ojo emétrope parece estar en vías de extinción. La epidemia de miopía afecta a países tan distintos y distantes como Japón, Israel o la propia España. En Singapur, el 80% de los mozos de 18 años que son convocados al servicio militar tienen miopía, frente al 25% que hace 30 años, y en ciertos trabajos que exigen personal con visión óptima, como la policía, tienen auténticos problemas para encontrar gente apta. En algunas escuelas de Israel, el 80% de los estudiantes de 14 a 18 años son también miopes. Y aquí en España, un estudio realizado con 750 universitarios de 17 a 26 años de la Universidad Autónoma de Madrid reveló que el 73,5% tenía algún defecto visual de tipo refractivo y que el 65,1% eran miopes. Además, el grado de miopía, según este estudio de Irene Espina Flores et al., aumentaba progresivamente a lo largo de la carrera, y el riesgo de progresión parecía estar relacionado con el número de horas de estudio con luz artificial y la existencia de antecedentes familiares. Continue Reading →

Buenos enfermos

Sobre los rasgos y actitudes de los pacientes informados

Entra un paciente en la consulta y, tras los saludos de cortesía con su médico, coloca una grabadora sobre la mesa con la indudable intención de registrar la conversación, el acto médico que está a punto de iniciarse. ¿Cómo reaccionaría el médico? Aunque sin duda esta escena ha ocurrido en más de una ocasión y ha provocado reacciones de lo más variadas, desde la tolerancia indiferente a la recriminación malhumorada, cabe preguntarse si esta conducta del paciente es pertinente. Por un lado, la grabación de la conversación podría ayudar a recordar las palabras del médico, pero por otro lado algunos facultativos podrían sentirse intimidados y reaccionar a la defensiva, por lo que el asunto de la grabadora debería ser negociado entre las partes. En cualquier caso, lo más probable es que una gran mayoría de médicos catalogaría a este paciente como un enfermo problemático. Y, sin embargo, podrían estar equivocados. Como observaba recientemente Alejandro R. Jadad, director del Centre for Global eHealth Innovation de la Universidad de Toronto (Canadá) en una entrevista en El País del 25 de mayo de 2004, “los buenos pacientes del futuro se parecerán a los que consideramos hoy pacientes difíciles”.  Los pacientes informados, como los describía Jadad, “harán preguntas claras y demandarán respuestas honestas y claras; se sentirán cómodos pidiendo segundas opiniones; exigirán tener acceso a sus historias clínicas en todo momento, y esperarán poder ponerse en contacto con sus profesionales sanitarios si lo necesitan. Además, estarán muy informados sobre la calidad de la atención prestada por los profesionales e instituciones sanitarias”.

Lejos de ser una excentricidad, lo de acudir a la consulta médica con una grabadora es una de las nueve recomendaciones que hacen los editores del Harvard Health Letter a los pacientes para estar bien informados. Los otros ocho consejos que ofrece esta popular publicación para pacientes de la Facultad de Medicina de Harvard son: acudir acompañado a la consulta por un familiar o amigo, porque siempre cuatro oídos oyen más que dos; hablar con la enfermera cuando el paciente no se sienta muy cómodo con el médico; preguntar siempre por todas las opciones de tratamiento disponibles, aunque el médico sólo haya presentado la que considera mejor; establecer claramente los términos de la relación médico-enfermo, y hacerle saber al médico si su talante es demasiado autoritario o demasiado respetuoso; cambiar de médico si no funciona la relación y encontrar uno con el que se esté cómodo; tener siempre presentes las prioridades del enfermo; recurrir a internet para obtener buena información médica, pues aunque hay mucha basura también abunda la información de calidad, y conseguir una copia de la historia clínica. Sin duda hay otros puntos a tener en cuenta, pero estos ya perfilan el camino hacia la buena información. El desafío, ahora, está en el sistema, que deberá ponerse a la altura de estos buenos enfermos.