Archive | febrero, 2004

Interlingua

Sobre las lenguas dominantes y minoritarias en medicina

En la ceremonia de entrega de los Premios Príncipe de Asturias de 2001, se oyó decir que “en la India, los especialistas en oncología, divididos de otro modo por unas 400 lenguas, pueden trabajar juntos hablando inglés”. El autor de estas palabras sobre el inglés como “interlingua” fue el galardonado con el Premio de Comunicación y Humanidades, el profesor George Steiner, maestro de traductores y críticos literarios, además de políglota y portentoso hombre de letras con formación en física y matemáticas. Esta alusión de Steiner al Babel lingüístico de la India viene a ilustrar la actual situación de las lenguas débiles o minoritarias frente a las fuertes o dominantes, a la vez que permite plantear el debate de cuál es el papel de las diferentes lenguas en la medicina actual.

De las aproximadamente 20.000 lenguas que había hace poco, sólo quedan en el mundo, según Steiner, unas 5.000 (hay quien asegura que probablemente sólo se hablen ya unas 3.000). Pero de todos estos idiomas sólo una veintena pueden considerarse fuertes por tener un número importante de hablantes (estas 20 lenguas son utilizadas en su conjunto por más de la mitad de la población). En la comunicación biomédica, el área más prolífica de la producción científica, el territorio se restringe todavía más. Y las lenguas que cuentan ya son sólo siete: inglés, francés, alemán, italiano, japonés, ruso y español. O al menos estas son las que cuentan para la Nacional Library of Medicine y su base de datos MedLine. Ni qué decir tiene que entre ellas la posición del inglés es tan dominante que no es exagerado afirmar que la investigación biomédica se escribe y se habla en inglés. Pero una cosa es la ciencia y otra la medicina; una es la comunicación de las investigaciones y otra la comunicación con los enfermos. Ninguna lengua es ajena a la medicina y en todas se practica algún tipo de medicina, aunque sólo sea la de la palabra.

Para Steiner, “no hay lengua pequeña” y “lejos de ser una maldición, Babel ha resultado ser la base misma de la creatividad humana, de la riqueza de la mente, que traza los distintos modelos de existencia”. Pero también es fuente permanente de conflictos identitarios. Para bien y para mal, la diversidad lingüística es incuestionable, incluso en medicina, por mucho que el dominio comercial, económico, tecnológico y de los medios de comunicación haya convertido al inglés en una suerte de lengua mundial. Pronto habrá tres quintas partes de la población que tengan al inglés como primera o segunda lengua. Nadie sabe si el angloamericano acabará siendo totalmente global, pero este escenario no implica que las demás lenguas vayan a perder vitalidad. La vida y la medicina seguirán discurriendo en cualquier idioma. Todo lo más, el inglés puede ser la lingua franca de la medicina basada en la evidencia, pero todas las lenguas serán necesarias para lo que se ha dado en llamar medicina narrativa o basada en el enfermo, es decir, en ese ser lingüístico concreto que sufre y siente en una lengua concreta.

Tótem y panacea

Sobre los fines y los usos de las guías de práctica clínica

En un principio fue la experiencia individual. Pero la propia y limitada experiencia de un médico concreto no da para mucho y rebosa incertidumbre por los cuatro costados. Con el tiempo ha ido imponiéndose la idea de obtener destilados de conocimiento para la práctica clínica a partir de la experiencia acumulada por muchos médicos y de los resultados de las intervenciones en muchos miles de pacientes. Y así se han ido desarrollando los ensayos clínicos por un lado y las guías de práctica clínica por otro. Hoy, estas guías se han convertido en el providencial nexo de enlace entre la investigación y la práctica médicas, en la formulación magistral que pone en bandeja la medicina basada en la evidencia para el médico. Las guías de práctica clínica representan el gran árbol de la ciencia que ayuda a tomar decisiones y pueden considerarse también como un tótem de la medicina actual, pues su simple presencia y existencia parece proteger y avalar el ejercicio clínico. Sin embargo, no todas las denominadas guías son auténticas guías de práctica clínica ni todas las que sí lo son se ajustan, como debieran, a la medicina basada en la evidencia.

De las 1.100 guías elaboradas en España entre 1990 y 2002, sólo alrededor de la cuarta parte merecen esta denominación, y de ellas menos del 20% se basan en la evidencia, es decir, han sido redactadas con arreglo a las revisiones sistemáticas de los mejores estudios, según un estudio pendiente de publicación realizado por el grupo de Ignacio Marín, internista del Hospital Universitario Valme de Sevilla y uno de los expertos españoles en guías de práctica clínica.  Si además se tienen en cuenta las redundancias entre las guías y ciertos requisitos como los de actualidad, adaptación a la asistencia o claridad en la redacción, el número se reduce y resulta insuficiente para contemplar toda la diversidad de dilemas clínicos que precisan recomendaciones basadas en el conocimiento. Este déficit de guías y sus diversas insuficiencias se traducen, a la postre, en una carestía de ayudas a la toma de decisiones, tanto para los médicos como para los pacientes, lo que muy probablemente tiene como resultado una medicina de peor calidad. Para cubrir estas carencias, “se echa en falta una participación mucho más activa de los organismo públicos gestores de los servicios sanitarios”, como apuntaba Xavier Bonfill, director del Centro Cochrane Iberoamericano en un artículo editorial en Medicina Clínica (12 de abril de 2003), a la vez que “un organismo o algún tipo de coordinación de ámbito estatal que mantuviera registradas y accesibles las guías” para evitar duplicidades y despilfarro de recursos.

El sugestivo título del artículo de Bonfill, “Guías de práctica clínica: tenerlas, que sean de calidad y que salgan del armario”, apunta una tríada de condiciones necesarias. Con todo, las guías no son la panacea, pues los estudios de Marín muestran que, una vez implantadas, aportan un beneficio de sólo el 10-15%. El tótem, claro está, no hace milagros.

Atkins y compañía

Sobre las dietas milagrosas y el negocio del adelgazamiento

Si el doctor Robert Atkins estaba realmente gordo cuando murió el año pasado a consecuencia de una caída accidental, ¿qué van a pensar ahora los millones de seguidores de su dieta de adelgazamiento? La reciente revelación de datos confidenciales del informe clínico del controvertido cardiólogo, que parecen indicar que pesaba más de 110 kilos y su salud cardiovascular era bastante precaria, podría tener sobre su popular dieta de adelgazamiento unos efectos más negativos que toda la evidencia científica puesta sobre la mesa por las autoridades sanitarias. Continue Reading →

Sinapsis

Sobre los modelos y vías de estudio de la conciencia y el yo

Hace ahora 10 años el premio Nobel Francis Crack dio una especie de pistoletazo de salida para el estudio científico de la conciencia. No es que fuera el primero en plantear el misterio de la conciencia como desafío científico, ni siquiera una autoridad en la materia, pero su enorme prestigio sí parecía autorizarle a decir que había llegado “el momento de pensar científicamente sobre la consciencia (y su relación, si la tiene, con la hipotética alma inmortal)”. En su libro de 1994 “The Astonishing Hypothesis” (traducido al español como “La búsqueda científica del alma”), se proponía esbozar la naturaleza de la consciencia y proponer algunas sugerencias aproximativas para estudiarla experimentalmente. Aunque no había ni hay una definición científica de la conciencia o consciencia, Crack opinaba que una batalla no se gana discutiendo qué quiere decir la palabra “batalla”, sino con buenas tropas, buenas armas y buena estrategia. En estos años, se han librado infinidad de combates científicos para intentar esclarecer qué es lo que ocurre en el cerebro cuando generamos una imagen mental, pero seguimos sin tener una teoría sólida de la conciencia. Algunos creen que es prematuro; otros, imposible resolver esa especie de transubstanciación entre lo material y lo inmaterial que tanto fascina a científicos, filósofos y profanos. Continue Reading →