Archive | enero, 2004

Silogismo y paradoja

Sobre los estudios de psicología cultural comparada

El llamado choque de las civilizaciones empieza a ser materia de estudio de la psicología científica. Está claro que los seres humanos no pensamos igual, ni en lo mismo ni de la misma manera, y que esta diversidad es una fuente incesante de desencuentros y problemas. A pesar de los crecientes intercambios culturales ­y movimientos de población, las maneras de ver y entender el mundo son muy diferentes en las distintas culturas, y no es raro que entren en colisión. Continue Reading →

Fitomanía

Sobre el auge de la fitoterapia en la salud de la mujer

Las terapias alternativas y en particular las que utilizan plantas medicinales han encontrado en las mujeres un nicho de lo más acogedor y receptivo. El auge de la fitoterapia es especialmente notable en el tratamiento de los síntomas de la menopausia, un problema de salud que afecta a un gran número de mujeres y sobre cuyo tratamiento farmacológico sólo se han recibido noticias preocupantes en los últimos tiempos. El varapalo científico recibido por la terapia hormonal sustitutiva (THS) con los datos del macroensayo Women’s Health Initiative ha creado un enorme desasosiego que ha forzado a buscar terapias alternativas. Y en este clima de desconfianza hacia los medicamentos hormonales, los ojos de muchos se han vuelto hacia los llamados fitoestrógenos, unos compuestos de moderada o baja actividad estrogénica presentes en muchos alimentos vegetales, entre los que destacan por su mayor actividad las isoflavonas. La abundancia de estas sustancias en alimentos como la soja y sus derivados, ampliamente consumidos en Japón y otros países orientales, junto con la menor incidencia de síntomas menopaúsicos en estos países, es lo que ha llevado a pensar que las isoflavonas pueden ser una eficaz alternativa terapéutica. Y así, a partir de estos datos observacionales y de los resultados de algunos estudios, se han puesto de moda las isoflavonas y han empezado a hacer furor los alimentos a base de soja y los productos con fitoestrógenos. Continue Reading →

Feronoticias

Sobre el enredo científico y comercial de las feromonas

Si realmente los humanos fuéramos receptivos a esos mensajeros químicos aerotransportados que llamamos feromonas, algo especial deberíamos percibir en este ambiente de resaca navideña y furor de rebajas. Y es que en la exitosa industria del perfume se ha infiltrado, con todo el glamour que otorga la ciencia, una nueva generación de fragancias “con feromonas” que añaden al placer olfativo la no menos interesante propiedad de despertar el deseo sexual. Eso es al menos lo que se vende en sitios de internet como erox.com, naturalattraction.com, atractivosexual.com y elsextosentido.com. “No es magia, es ciencia”, se dice, aprovechando el eco periodístico que han tenido algunas investigaciones sobre el órgano vomeronasal y las feromonas en animales y su posible existencia en humanos. Desde el New York Times a los diarios y revistas españoles, los principales medios de comunicación han abordado las feromonas humanas suscitando unas expectativas ilusorias y desproporcionadas que están aprovechando algunas empresas para vender sus perfumes. La verdad es que algunos investigadores andan entusiasmados con la idea de descubrir en el hombre un sexto sentido mediado por feromonas, que podría arrojar luz sobre sucesos tan enigmáticos como el amor a primera vista o la sincronización de la menstruación en mujeres que viven juntas. La existencia de feromonas humanas abriría, además, interesantes posibilidades terapéuticas, un asunto en el que anda especialmente empeñado David Berliner, profesor de anatomía en los cincuenta, investigador enriquecido en la industria farmacéutica después y ahora empresario entregado a la causa del descubrimiento y comercialización de feromonas humanas a través del sus compañías Erox y Pherin.

La idea de que el hombre tiene una sexta ventana para percibir el mundo a través de feromonas se baraja desde hace tiempo y es, sin duda, seductora. Pero, ¿existen de verdad feromonas humanas? La revista Nature, en uno de los cuatro artículos publicados sobre el tema (Regulation of ovulation by human pheromones, del 12 de marzo de 1998), llegó a decir que “aportaba la prueba definitiva de las feromonas humanas”. Para otros investigadores, sin embargo, “la existencia de las feromonas humanas, normalmente asociada al órgano vomeronasal, se ha convertido en la serpiente de cada verano. En ocasiones, se vincula a las feromonas, de forma imprudente, con la sexualidad humana. Sin embargo, no hay base científica que respalde con suficiente rigor dichas asociaciones”, escriben en neurobiólogo Didier Trotier, de la Universidad de París, y el fisiólogo Kjell Doving, de la Universidad de Oslo, en un reciente número de la revista Gehirn & Geist (publicado en el número enero de 2004 de la versión española Mente y Cerebro). De momento el órgano vomeronasal humano parece un vestigio evolutivo sin ninguna función y las feromonas humanas, de cuya existencia no hay todavía pruebas concluyentes, son más humo o perfume que otra cosa.

Interacciones

Sobre el uso profesional y extraprofesional de internet

Desde que empezaron a proliferar las encuestas sobre los usos médicos de internet hacia mediados de los años noventa, el panorama ha cambiado enormemente y en diversos sentidos. Junto con el número creciente de usuarios de la red, uno de los datos que certifican este cambio es la cantidad de información disponible. A finales de 1996, si se rastreaban en inglés palabras como sida o cáncer en uno de los buscadores más potentes que había por entonces, el Altavista de Digital, se encontraban unas 200.000 referencias de cada una; hoy, si se hacen estas mismas búsquedas en Google, el más eficaz y popular de los buscadores actuales, se encuentran casi 14 y 18 millones, respectivamente, y con el actual Altavista se localizan más de 6 y 7 millones de referencias, respectivamente.  En la última década, el desarrollo de la red ha conseguido transformar los usos y costumbres de prácticamente todos los médicos en materia de documentación y comunicación profesional. Obviamente, los médicos usan internet como cualquier persona humana y cada vez más realizan consultas y transacciones bancarias, hacen compras, efectúan reservas o descargan música y programas. Pero en una profesión como ésta, tan rabiosamente pegada a la actualidad, como diría un periodista, son muy pocos los que no aprovechan las oportunidades de actualización que ofrece internet. En una reciente encuesta realizada por MSD a 1.270 médicos españoles (300 de atención primaria y 970 de distintas especialidades) resultó que sólo el 15% no utiliza internet para actualizar sus conocimientos médicos y que el uso profesional de la red es con diferencia el más importante, en una proporción de dos a uno respecto al uso no profesional.

En el Libro blanco de los médicos e internet elaborado con esta encuesta y disponible en Mi Yahoo para médicos se confirma la creciente presencia de los pacientes en la llamada e-health.  Un 35% de los médicos españoles constata que los enfermos acuden a la consulta teniendo información de antemano obtenida en internet; a su vez, un 30% de los médicos reconoce que busca en la red información para sus pacientes y un 23% de ellos recomienda la consulta de páginas web. Lo curioso es que el diálogo médico-paciente a través de internet no acaba de llegar y la relación por correo electrónico es prácticamente inexistente, sin duda porque los médicos se resisten todavía a abrir esta vía de comunicación permanente que les ocuparía un tiempo extra. Sin embargo, esto podría cambiar en un futuro próximo, como ya está ocurriendo en EE UU, donde uno de cada cuatro médicos utiliza la red para enviar y recibir correo electrónico de sus pacientes y un 26% tiene una página web propia que multiplica sus posibilidades de interacción, según una encuesta de 2001 de la American Medical Association (AMA). Las encuestas, claro está, tienen grandes limitaciones a la hora de hacer proyecciones, pero invitan a pensar que las interacciones directas e indirectas entre médicos y pacientes podría estar a punto de florecer.

Medicina global

Sobre las coordenadas de la formación y la práctica médicas

El revival del color plata en los coches, que ya estuvo de moda a finales de los años setenta, no es sólo una argucia comercial. El marketing y la salud, tan pródigos en atenciones mutuas, tienen en este asunto menor un punto de encuentro. Contra la idea común de que los coches de colores claros y llamativos son más fácilmente visibles y, por tanto, más seguros, un reciente estudio asegura que los plateados son los que tienen menos probabilidades de verse envueltos en un accidente con heridos graves. La reducción del riesgo es nada menos que de un 50% en un coche plateado respecto a uno blanco, según los resultados del Auckland car chash injury study, publicado en el último número de 2003 del British Medical Journal (BMJ). Tras tener en cuenta los sesgos por razones de edad y sexo del conductor, uso del cinturón de seguridad, antigüedad del vehículo y condiciones de la carretera, los autores concluyen que el riesgo al volante de un coche amarillo, gris, rojo y azul no es significativamente mayor que en un coche blanco, pero sí lo es en los de color marrón, verde y negro. Los autores concluyen que “aumentar la proporción de coches plateados podría ser una estrategia efectiva para reducir el número de lesiones por accidentes de circulación”. No llegan a recomendar a los médicos que prediquen con el ejemplo y compren coches plateados. Y ahí se acaba la broma del “Car colour and risk of car crash injury: population based case control study“.

Bajo la apariencia de la investigación más rigurosa, todos los años por Navidad algunas revistas médicas dan rienda suelta al humor y la parodia en sus artículos. El BMJ es el más insigne representante de esta tradición, y sus “Christmas issues” suelen provocar más de una situación divertida y/o comprometida cuando algún medio de comunicación da por buena alguna investigación que no es sino fino humor. El Canadian Medical Association Journal, otra de las revistas que se suele apuntar al humor de fin de año, ofrece ideas para hacer regalos navideños a médicos (MDs ‘R’ Us: holiday ideas for that special physician), como unos guantes antideslizantes para ginecólogos elaborados con un adhesivo especial y espacial desarrollado por la NASA. Por su parte, el BMJ nos ha obsequiado, entre otros trabajos, con uno que investiga la relación entre el orden de nacimiento de los hermanos y la posición que ocupan en el campo cuando juegan a fútbol, y otro que averigua que las enfermeras se lavan más las manos que los médicos. La mayoría de estos artículos son tan escrupulosos y ajustados al método científico que pueden pasar por investigación seria, aunque también puede ocurrir que se juzgue en clave de humor lo que es un trabajo serio. Todos estos divertimentos nos llevan a pensar lo sutil que puede ser en medicina la frontera entre lo veraz y lo verosímil, lo investigado y lo imaginado. Y, de paso, nos vienen a decir que el humor es una fórmula de lo más acertada para repensar lo incierto que puede resultar eso que llamamos evidencia médica.