Archive | enero, 2003

Anatomías

Sobre la imagen anatómica y la imaginería de lo real

En internet, en los dominios de la National Library of Medicine (NLM) de Estados Unidos, hay una sugerente exposición sobre la imagen anatómica en la historia. Dream Anatomy es ante todo una ventana para asomarse a la evolución del conocimiento de las interioridades del cuerpo humano, desde la aparición en 1543 del primer libro ilustrado de anatomía, “De Corporis Humani Fabrica” del médico y anatomista flamenco Andreas Vesalio (1514-1564), hasta nuestros días. La anatomía moderna nace con el empeño del joven Vesalio de representar fielmente la realidad a partir de la observación directa de sus propias disecciones de cadáveres, un empeño que le valió la acusación de la Inquisición de abrir a un hombre vivo y su condena a muerte, que no llegó a ejecutarse. Los sucesivos anatomistas, sirviéndose tanto de los progresos de la ciencia médica como de los adelantos en las técnicas de representación gráfica (desde el aguafuerte y la litografía hasta la fotografía), han ido configurando un corpus anatómico que, al menos a un nivel macroscópico, ya parecía bastante completo hace un siglo. La sofisticación de las preparaciones anatómicas naturales o artificiales; los alardes científicos, artísticos y de técnica de impresión de las enormes láminas de anatomistas como Siegfried Albinus (1697-1770), y el hiperrealismo de los anatomistas del siglo XIX son algunos de los hitos que se evocan en la exposición Dream Anatomy y que dan cuenta del notable desarrollo que alcanza la anatomía a las puertas del siglo XX, cuando la realidad material del cuerpo humano no parecía tener secretos para los anatomistas.

Sin embargo, la invención de los rayos X en 1895 abrió una nueva dimensión al permitir contemplar el interior del cuerpo humano “in vivo”. Los sucesivos perfeccionamientos de los sistemas que utilizan rayos X y otras técnicas al servicio de la imagen han culminado con el llamado Visible Human Project de la NLM, un proyecto que consiste en la representación tridimensional de los cuerpos de un hombre y una mujer, reconstruidos mediante la superposición de finas lonchas realizadas mediante escáner, resonancia magnética y otras técnicas. Tanto los dibujos del libro de Vesalio como el archivo de números que da forma a las imágenes digitales del Visible Human Project, aparte de numerosas creaciones artísticas contemporáneas, no son sino intentos de explicar el misterio de lo real a través del cuerpo humano, un asunto que sigue interesando por igual a científicos y artistas, y del que la imagen anatómica es el vocabulario visual más inmediato. “La anatomía, por supuesto, no cambia, pero nuestra comprensión de la anatomía y su significación clínica sí lo hacen”, dice Frank Netter (1906-1991), autor de un popular atlas de anatomía que lleva su nombre. En muchos sentidos, podemos decir que no hay una sino muchas anatomías. Y aun más: cada época produce sus propias imágenes anatómicas, que pueden entenderse a su vez como la anatomía de una época.

Translation

Sobre los misterios y problemas de la traducción

Para ponernos en situación, pensemos en cualquiera de los congresos internacionales que cada día se celebran por doquier (sustitúyase por una isla del Pacífico o la ciudad donde uno vive). Puede ser una reunión médica o de otro tipo, pero lo que aquí nos importa es el uso de la traducción simultánea. En estas circunstancias, más de un atento y políglota observador se habrá percatado de que, a veces, la audiencia no sólo sonríe por un comentario del ponente con un cierto desfase temporal sino que sonríe cuando no toca. El culpable es, por supuesto, el traductor, que ha añadido algún comentario con la sana intención de adecuar mejor el mensaje al perfil del oyente.

Uno de los curiosos observadores de esta situación fue Antoni Muntadas, considerado uno de los artistas más comprometidos con el cuestionamiento de la realidad y sus apariencias. A partir de esta observación ha venido realizando desde 1995 una serie de 27 trabajos e intervenciones artísticas, reunidas en el proyecto “On translation”,  en lugares tan distantes como Kassel, Nueva York, Helsinki, São Paulo, Madrid, Atlanta, París o Bogotá, con la intención de reflexionar sobre la dificultas de traducir no sólo las palabras sino también los símbolos, las imágenes o las experiencias. “Atención: la percepción requiere implicación” es el provocador lema de este proyecto vivo y adaptado a cada entorno sobre la “traducción cultural como fenómeno contemporáneo” que recientemente ha recalado en el Macba de Barcelona.

Sobre la posibilidad o imposibilidad de traducir cualquier cosa, Muntadas aclaraba en El País del 23 de noviembre de 2002 que “el problema es traducir para ayudar a interpretar. Cuando yo hablo de traducción no me refiero sólo a la traducción lingüística, que es lo primero que entiende la gente, sino que traducir para mí también es cómo se interpreta una ciudad, una bandera o una transacción económica”. El abismo referencial que hay entre dos palabras aparentemente equivalentes como la inglesa “translation” y la latina “translatio” nos permite acercarnos al borde del precipicio que puede abrirse entre un original y su traducción, y que cualquiera puede apreciar en su real dimensión cuando lee la traducción automática de un texto medianamente complejo.

Si, a pesar de los notables avances, la traducción automática es a menudo un proceso frustrante es porque la expresión del pensamiento en palabras sigue siendo un misterio, es decir, un asunto no matematizable. En el caso particular de la literatura médica y científica, puede parecer que la utilización universal del inglés es una solución en un ámbito en el que el lenguaje pretende ser lo menos ambiguo posible. Y en efecto lo es, pero por otra parte crea nuevos problemas con la eliminación de matices, los falsos sentidos o la insensata incorporación de neologismos. El misterio de la traducción puede tener un gran interés artístico, pero ante todo es un desafío científico y para la comunicación.

Comer de etiqueta

Sobre el etiquetado alimentario basado en la evidencia

Saber comer y lo que se come parece tan difícil de entender como la genealogía de Cristo con la que se abre el evangelio de San Mateo. Para nombrar ese lío genealógico y, por extensión, otros similares, los franceses pusieron en circulación la palabra galimatías (la etimología de Corominas, sin embargo, alude a José de Arimatea; en cualquier caso, todo queda en los evangelios).  Pues bien, para los millones de personas que quieren adelgazar con una dieta, para los que aspirar a curar o prevenir enfermedades con ciertos alimentos y, en fin, para todos los que simplemente desean saber cómo comer de forma saludable, la lectura de las etiquetas de los alimentos y sus supuestas propiedades curativas son un auténtico galimatías. “El total de las generaciones son: desde Abraham hasta David, catorce generaciones; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce generaciones; desde la deportación a Babilonia hasta Cristo, catorce generaciones”. Hasta aquí el evangelio según San Mateo. Ahora, la revista Science: “Estados Unidos autoriza las afirmaciones [en las etiquetas] de que los alimentos reducen el riesgo de enfermedad. (…) Catorce de estas afirmaciones han sido autorizadas”. Continue Reading →

Pasos en falso

Sobre los avances médicos más relevantes del año 2002

En las sociedades modernas, marcadas por lo efímero y el vértigo del tiempo, los aniversarios y recapitulaciones a plazo fijo son moneda corriente. Igual que la revista Science realiza anualmente una selección de los hallazgos científicos del año, algunas publicaciones médicas hacen lo propio en el campo de la salud. Aunque no es una de las “cinco grandes” (NEJM, Annals, JAMA, Lancet, BMJ), la lista del Harvard Health Letter merece ser considerada. Con 27 años de existencia y casi 200.000 suscriptores de pago, este “newsletter” de ocho páginas y periodicidad mensual se ha hecho un hueco destacado entre las publicaciones médicas dirigidas al público general, incluyendo los suplementos de salud de los periódicos. Editado por la Harvard Medical School y dirigido por el cardiólogo de Harvard Thomas H. Lee, sus artículos gozan del aval de un prestigioso equipo médico y están escritos con un lenguaje claro y riguroso. Pues bien, para este “newsletter” el tema médico del año 2002 ha sido el revés sufrido por la terapia de sustitución hormonal (HRT) con la suspensión del gran ensayo clínico Women’s Health Initiative (WHI) en julio pasado, tres años antes del plazo previsto, al constatarse que los inconvenientes (mayor riesgo de cáncer de mama e ictus) superaban a los beneficios (alivio de los síntomas menopáusicos) y, sobre todo, que aumentaba el riesgo de infarto.

La selección y el comentario de las Top 10 health stories of 2002, publicada en el número de diciembre y accesible en internet, es un buen ejemplo de comunicación médica. Aparte del descalabro de la terapia de sustitución hormonal, incluye en el puesto número 7 el varapalo a la artroscopia de rodilla, tras concluirse en un ensayo clínico que sus efectos eran similares a los de la cirugía placebo. Los demás avances médicos del año han correspondido a las nuevas investigaciones que muestran el beneficio del ejercicio físico para la salud (2), la asociación (quizá causal) del aminoácido homocisteina con el infarto y el ictus (3), la necesidad de controlar el gasto farmacéutico (4), el hallazgo de un test sanguíneo para la insuficiencia cardiaca congestiva (5), los riesgos de los ácidos grasos “trans” que han obligado en EE UU a incluir en el etiquetado de los alimentos su contenido (6), las ventajas de los “stents” farmacoactivos (8), las alternativas al tamoxifén para el cáncer de mama (9) y la secuenciación de los genomas del parásito y de uno de los mosquitos que trasmiten la malaria (10).

Hay otras selecciones, como la de Medscape General Medicine (MedGenMed), la publicación electrónica del ex director del JAMA George D. Lundberg, que coincide en que el tema médico del año ha sido el varapalo a la HRT. Con todo, la gran enseñanza de estas recapitulaciones la ofrece el “newsletter” de Harvard al enseñar a los lectores que el progreso médico no es un desfile de triunfos y que está jalonado de fracasos. Y que es perfectamente coherente que el gran avance del año sea un paso en falso.

Abc de salud

Sobre el analfabetismo médico y sus riesgos

Los disparates de los pacientes en su trato con los médicos y la medicina han dado pie a innumerables chistes y a algún que otro best seller de anécdotas. Llamar al pediatra “pederasta”, confundir piorrea con “pedorrea” o biopsia con “autopsia” son algunas de las que figuran en el libro de José Ignacio de Arana Diga treinta y tres: anecdotario médico, que recoge situaciones vividas por el autor o contadas por los colegas. El éxito de la obra, que va por su tercer volumen, hay que atribuirlo a la cómica ignorancia de los pacientes que les lleva a inventar palabros como “almorroides”, “emíngalas” o “píldoro”, y a dar explicaciones como ésta: “Hasta ahora he tenido tres embarazos, pero en los dos primeros se me encajaron los féretros y nacieron muertos, y claro, en el tercero me tuvieron que hacer la necesaria”. La realidad puede ser más cómica que la ficción, como ilustra este anecdotario y sabe por experiencia propia cualquier médico, pero más allá de su cara jocosa, cuando las aguas del humorismo se han retirado y la risa se ha aflojado, aparece con toda su crudeza el problema del analfabetismo médico y sus riesgos para la salud. Continue Reading →