Archive | agosto, 2002

Amazonas

Sobre la selva de información médica y su dudosa utilidad

El amazonas de tinta que recorre la medicina es, probablemente, más caudaloso que en cualquier otra profesión. Las comparaciones con algunas otras dedicaciones profesionales no son odiosas sino ociosas. Piénsese en la que se quiera, desde la de arquitecto a la de piloto de líneas aéreas, por nombrar dos de cierta consideración social. ¿Cuántas revistas técnicas profesionales de referencia internacional tienen los ingenieros civiles? ¿Cuántas los maestros?  ¿Y los abogados? ¿Y los actores? ¿Qué otra profesión tiene un caudal de información técnica rigurosa como el que se acumula día a día en MedLine? Seguramente ningún otro profesional tiene a su disposición tantas investigaciones novedosas como el médico. Todo este caudal de letra impresa se publica, supuestamente, para el avance y perfeccionamiento profesional. Todas y cada una de las especialidades médicas acumulan cada mes cientos y quizá miles de trabajos originales, más las revisiones, selecciones, comunicaciones a congresos, etc. Basta recordar que en la reciente XIV Conferencia Internacional del Sida se presentaron más de 14.000 estudios. En esta selva oscura no es fácil discernir los trabajos científicamente consistentes y clínicamente relevantes. De hecho, en muchas especialidades apenas sólo uno de cada 100 lo son. Con internet, todo este volumen de estudios técnicos se ha hecho más accesible para los médicos (también para los pacientes, lo que representa un fenómeno nuevo que añade complejidad al asunto). La necesidad de filtrar este inmenso y continuo caudal de información está dando lugar a diversas estrategias para ofrecer a cada especialista sólo lo imprescindible. Es una idea comparable a que ha emprendido Le Monde, cuya edición diaria completa es gratis en internet mientras que la edición filtrada y resumida es de pago. Todavía no hay, sin embargo, un modelo de filtro consolidado, por lo que no es sorprendente que los médicos a menudo se enteren por los medios de comunicación de los avances científicos. Una de las claves sería reducir el caudal de estudios que se publican, pero la tarea no parece sencilla. Mientras tanto, los médicos siguen haciendo su trabajo bajo la sombra amenazante de una montaña de estudios que no para de crecer.

En estas circunstancias, algunos se plantean la cuestión arrogante y desafiante de si se puede ser hoy un buen médico sin leer las revistas, cuando está demostrado que la influencia de los estudios en la clínica no es inmediata y que existen canales alternativos de actualización profesional. Pero hay otra pregunta todavía más inquietante: ¿Se puede ser hoy un buen médico sin publicar? El apartado publicaciones pesa hoy mucho en los currículos profesionales y esta es una de las razones de la actual avalancha de trabajos que salen de imprenta. El 28 de septiembre el British Medical Journal publica un monográfico para analizar qué es un buen médico y cómo podemos hacer uno. A lo mejor su lectura nos aclara las ideas.

Tocar o no tocar

Sobre la frontera virtual entre ciencias y humanidades

Los museos admiten muy diversas clasificaciones, pero hay una muy  reveladora, que es la que distingue los de mirar y no tocar de aquellos en los que está permitida y casi obligada la manipulación de los objetos. Esta atípica clasificación parece solaparse a primera vista con la tradicional división entre humanidades y ciencias, pero en realidad se ajusta más exactamente a la distinción entre los clásicos museos de arte y los nuevos museos interactivos de ciencia. Parece que las obras de arte están para la contemplación, y la ciencia, para descubrirla con las propias manos (“prohibido no tocar”, se advierte en estos centros); quizá por esto los primeros parecen más museos de adultos y los segundos, de niños. En internet esta distinción es más virtual que real, pues las nuevas propuestas educativas en red de los principales museos del mundo, ya sean de arte y cultura o de ciencia y tecnología, se centran en la interactividad y  el aprovechamiento de los recursos multimedia. Para constatarlo basta visitar el área educativa del Museo Thyssen de Madrid o el sitio Louvre.edu, el campus virtual del más famoso museo de arte y cultura de Francia. Continue Reading →

e-Museos

Sobre el peregrinaje virtual a los santuarios de la cultura

Visitar museos en internet es una experiencia que puede ser frustrante pero permite hacer algún interesante descubrimiento. La oferta es ya inabarcable, pues la mayoría de los museos de cierto nivel está presente en la red. Un buen sitio para iniciar el zapping museístico es MuseumStuff.com, un portal estadounidense para descubrir un millar de museos on-line. Contiene media docena de guías o puertas de acceso: los museos más espectaculares, los más raros, tiendas de museos, museos de Estados Unidos, museos del mundo clasificados por países  y por tipo (arte y diseño, ciencia y tecnología, historia y cultura). No hay más que descender un par de escalones para descubrir que hay museos prácticamente de todo, desde los clásicos de fósiles hasta los de miniaturas, de la policía o de la agricultura, y otros más raros, como el del plátano o el de la tostadora. La guía MuseumStuff mezcla los centros famosos con otros más estrafalarios y tiene un claro sesgo estadounidense. De algunos países con muy buenos museos, como por ejemplo Portugal, no se recoge ninguno, mientras que de España sólo aparecen el Museo del Prado y el Museo Art Nuveau y Art Deco. La verdad es que no parece fácil mantener una guía con todos los museos del mundo y ni siquiera del propio país. La Virtual Library Museums Pages es el directorio oficial de los museos del mundo con presencia en la red, ordenados por países y temas. Desde aquí se puede llegar, con paciencia, a los más remotos confines museísticos.

En el panorama español, el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte ofrece una relación de los museos nacionales con presencia en la red, donde figuran además de los más famosos otros menos conocidos y dignos de ser visitados, como el Museo Nacional de Artes Decorativas, el Museo Sefardí de Toledo, el Museo Romántico o el Museo Nacional de Reproducciones Artísticas. En el directorio Museos de España en Internet de Madridejos.net aparecen más de un centenar de sitios y páginas de museos españoles, ordenados también por zonas geográficas. Otro buen directorio es el de Museos en España (la página española de Virtual Library Museums Pages), que incluye enlaces con 139 museos, además de directorios regionales y otros recursos museísticos de interés.  Museología.net, el sitio web de la Asociación Española de Museólogos, ofrece una valiosa guía de enlaces que incluye además algunos enlaces a organizaciones profesionales y algunos proyectos sugestivos.

The Museum of Hoaxes no incluye entre su colección de engaños las penosas visitas virtuales a algunos museos. Quien todavía sostenga que visitar los e-museos es una experiencia desalentadora tiene sin duda buenas razones, pero podría cambiar de parecer tras visitar algunos sitios. Por ejemplo, el Museo Imaginado, una iniciativa del proyecto Musima para crear la gran exposición virtual de la pintura española dispersa en el extranjero. Porque, ¿dónde, si no es en internet, hay espacio para este tipo de museos?

Museum

Sobre los desafíos y oportunidades de la museística actual

El mecenas renacentista Lorenzo de Medici (1449-1492) rescató del olvido la palabra griega museion al nombrar su colección particular de obras de arte con el equivalente latino museum. En español, la palabra museo no aparece hasta 1611, según los diccionarios etimológicos. Desde entonces, el concepto de museo se ha ido enriqueciendo y transformando hasta convertirse en uno de los reclamos culturales, educativos y turísticos más diversos y extendidos por todo el mundo. Pero el peso de la cultura es ya de tales proporciones que sólo tienen sentido los centros especializados, monográficos, personales. Los grandes museos nacionales, ya sean de las culturas, como el British Museum, de ciencias naturales, como el Natural History Museum de Londres, o de arte, como el Louvre, tienen graves problemas derivados de su gigantismo. A la incapacidad manifiesta de abarcar todo un gran campo del saber hay que añadir sus problemas de espacio y logística. También hay que tener en cuenta los efectos psicológicos negativos por la concentración de tanta cultura, el síndrome de Sthendal y, en general, la sensación de empequeñecimiento del visitante ante una oferta descomunal e inabarcable. Mientras algunas apuestas museísticas actuales ponen el énfasis en el envase arquitectónico, en el edificio singular que corone un proyecto urbanístico y revitalice una ciudad (por algo han llamado las nuevas catedrales a los nuevos y espectaculares museos como el Guggenheim de Bilbao), otra tendencia interesante es la de la especialización y la creación de museos a una escala verdaderamente humana.

Pero quizá la línea evolutiva más interesante sea la utilización de internet con fines museísticos propiamente dichos. Más allá de la presencia de los grandes y pequeños museos en la red para ofrecer información sobre sus fondos, catálogos y servicios, está la prolongación del museo en internet. Las llamadas visitas virtuales y en general los contenidos interactivos son algunas de las posibilidades que algunos museos empiezan a desarrollar. Sin duda, no es lo mismo ver una obra de arte en vivo que en una pantalla, pero la visita virtual permite acercar los museos lejanos y más inaccesibles. Además, no sólo no es incompatible con la visita presencial, sino que puede ser un buen complemento o acicate para ir al museo. Ciertamente, la mayoría de las visitas virtuales son decepcionantes, aunque hay excepciones, y en todo caso lo mejor de la prolongación de la museología en internet está sin duda por llegar. La aprobación en noviembre de 2001 del top-level domain .museum, con el mismo rango que los .com o .net,  es indicativa de las expectativas creadas y, posiblemente, esta medida va a hacer mucho más visibles los museos en internet (la nueva entrada al British Museum es the.british.museum). La oferta museística en internet está todavía en sus albores, pero representa ya una de las líneas más prometedoras de formación on-line para todos los públicos. Así pues, pasen y vean los e-museos.

La casa de las musas

Sobre la leyenda y el legado de la Biblioteca de Alejandría

Escepticemia se va este agosto de museos. En 2002 es un año simbólico porque se ha abierto la nueva Biblioteca de Alejandría, 1.600 años después de la destrucción de la madre de todos los museos y uno de los grandes mitos culturales de la antigüedad. La inauguración se quiso hacer coincidir con el día del libro, el 23 de abril, para darle más brillo a un acontecimiento al que se había invitado a escritores y personalidades de todo el mundo, pero la ceremonia se canceló una semana antes por el recrudecimiento del conflicto palestino-israelí. Continue Reading →