Archive | febrero, 2001

Supersticiones

Sobre las creencias extrañas a la razón y su irremediable arraigo y difusión

En una reciente entrevista (La Vanguardia, 21 de febrero),  el cantaor gitano José Mercé remataba así sus convicciones sobre la necesidad de nacer “en el flamenco” y la imposibilidad de aprenderlo en academias: “Esto viene en los genes”. Bien podría haber dicho “en la sangre”, que queda más propio, colorista y gitano, pero con esta nota de actualidad y ciencia Mercé parece dejar mucho mejor atadas sus ideas. La dinastía de cantaores de los Soto a la que pertenece Mercé se podría tratar de justificar con la media verdad de la genética o con la otra media del ambiente gitano, porque ninguna es completamente falsa, pero ni entre las dos nos servirían para explicar cómo se recorre el camino de dudas, sacrificios, deseos, frustraciones y trances varios que le llevan a uno a hacerse flamenco o médico, pongamos por caso.

Continue Reading →

Encuestas

Sobre la proliferación de sondeos de todo signo y las dudas que despiertan

En CBS Health Watch by MedScape, el sitio de salud para el público general desarrollado por MedScape y la CBS, se realiza cada semana una pequeña encuesta a los visitantes que consiste en una pregunta a la que hay que responder sí o no. La que se realizó la semana del 5 al 12 de febrero planteaba textualmente: ¿Cree que las personas que se lavan las manos a menudo tienen más probabilidades de coger menos catarros? De las 220 personas que respondieron, el 86% dijo que sí y el 14% restante que no, según el cómputo de este portal de salud. No vamos a elucubrar aquí sobre la discutible designación por el magazine Yahoo Internet Life (electrónico e impreso) de este sitio web como el mejor portal de salud para el público general y uno de los 100 mejores sitios de internet para el año 2001, pero sí vale la pena interrogarse sobre el sentido y el interés de estas encuestas. Previamente hay que decir que tanto para votar como para conocer los resultados de la encuesta hay que registrarse en el web. ¿Es entonces la encuesta un gancho para aumentar el número de suscriptores y visitantes? ¿Se trata más bien de una herramienta al servicio del propietario del web para conocer la opinión del público sobre temas de salud? ¿Es simplemente un pasatiempos  de salud sin otra trascendencia que demostrar la interactividad del web y distraer al navegante? De todo debe de haber un poco, pero lo que está claro es que el objetivo no es satisfacer la curiosidad del navegante, pues en ningún caso se le informa si realmente lavándose uno las manos se previenen o no los catarros. Este tipo de encuestas que lanzan la piedra pero esconden la mano dejan al curioso y distraído navegante que pueda haber respondido con la miel de la verdad en los labios y sin respuesta científica, si es que la había o la merecía la cuestión planteada. Claro que quizá todo sea un estratagema bien calculada y, al igual que hacen los modernos museos interactivos de ciencia, plantean la pregunta y dejan en manos de la curiosidad del visitante la búsqueda de la respuesta.

Paralelamente, en el área más propiamente médica de MedScape tenía lugar otra encuesta (aquí la periodicidad es quincenal) en la que se planteaba a los profesionales  una pregunta de respuesta múltiple: ¿Con qué frecuencia se lava las manos cada día? El 62% respondió que antes de ver a cada paciente; el 15%, al menos una vez cada hora; el 19%, entre tres y cinco veces al día, y el 3%, al empezar y al acabar la jornada de trabajo. Aunque el nivel de participación es muy desigual (esta pregunta mereció 13.530 respuestas entre el 1 y el 15 de febrero pero esta no es la tónica general) las encuestas acumuladas van conformando un pool de opinión, mayormente sobre cuestiones profesionales y de actualidad, que puede tener su interés y

Sin embargo, estas encuestas y otras muchas por el estilo que se realizan con inusitada cotidianeidad en los sitios web médicos y no médicos tienen una fiabilidad muy limitada. Esta claro que su propósito principal no es la investigación y que nada tienen que ver con las encuestas y estadísticas subsecuentes de, por ejemplo, la Encuesta Nacional de Salud que hace el Ministerio de Sanidad y Consumo, o los innumerables surveys que aparecen en el National Center for Health Statistics de los CDC de EE UU. Las encuestas de satisfacción (la proclama es “ayúdenos a mejorar”) o de opinión responden en buena medida a intereses empresariales, por lo que el encuestado bien puede plantearse qué obtiene cambio, cuál será el uso inconfesado de los datos o si se guardará la confidencialidad. Cuando nada de esto está claro y la encuesta no es seria, tampoco cabe esperar que las respuestas lo sean. Y quien quiera sacar conclusiones sobre estas encuestas descontroladas, pues aviado va.

CAM y otras yerbas

Sobre la integracion de las medicinas alternativas y complementarias en PubMed

La integración de las medicinas alternativas y complementarias (CAM, en sus siglas en inglés) en la medicina oficial acaba de experimentar un avance decisivo. El pasado 5 de febrero, el National Center for Complementary and Alternative Medicine (NCCAM) y la National Library of Medicine (NLM), dos componentes de los National Institutes of Health (NIH)de EE UU, anunciaron el lanzamiento de una sección especial para las CAM en PubMed, el servicio de la NLM en internet que da acceso libre y gratuito a la base de datos MedLine y otras fuentes de biomedicina. El contenido inicial sobre CAM en PubMed es de 220.000 referencias, lo que representa aproximadamente un 5% de las más de 11 millones que se recogen desde 1966 en MedLine. Ciertamente no está nada mal la dotación inicial del nuevo servicio, denominado CAM on PubMed, pero lo realmente importante son las posibilidades de ampliación que se abren, por cuanto MedLine y en general las bases de datos de PubMed, son una herramienta básica para la investigación y la generación de nuevos “papers” y más registros bibliográficos. Para hacerse una idea de la importancia de PubMed, sin duda la más popular vía de acceso a MedLine (la NLM tiene otra entrada: Internet Grateful Med), no hay más que ver los datos de tráfico en su sitio web: 120.000 usuarios diarios, que realizan unas 700 búsquedas bibliográficas por minuto. Ahora, al realizar una búsqueda en PubMed es posible limitarla a las CAM, para lo que hay que hacer un clic en la pestaña “limits” y seleccionar después “complementary medicine” en el menú desplegable de “subsets”. Otra opción es entrar al sitio web del NCCAM y pulsar en el icono CAM on PubMed (se accede directamente al “subset” de las CAM). Así , por ejemplo, comprobamos que acupuntura (acupuncture) tiene 7.477 registros y homeopatía (homeopathy), 1.769

La presencia diferenciada de las CAM en este sanctasantórum de la biomedicina oficial que es MedLine y su acceso a través de PubMed puede interpretarse de entrada como un reconocimiento explícito de la creciente importancia de las terapias no ortodoxas (hasta ahora era posible buscar referencias bibliográficas sobre las CAM en MedLine, pero no de forma masiva y selectiva como ahora). Hace apenas un par de semanas se comentaba en Escepticemia que el binomio internet y medicina integral (i + i) estaba llamado a ocupar un espacio relevante en la medicina del futuro. Pues bien, con este nada despreciable hueco que se hacen las CAM en la medicina queda patente, por un lado, el importante papel que puede jugar internet en la modificación de los formas de entender y ejercer la medicina; y, por otro, el reconocimiento de que la medicina oficial presenta insuficiencias que quizá puedan resolverse mediante aproximaciones alternativas o complementarias. Puede interpretarse asimismo como un reconocimiento del poder emergente de los consumidores de salud, que apuestan de forma decidida y creciente por las CAM. Pero tampoco hay que olvidar las cifras millonarias que se mueven en el mercado de las CAM. Sin duda es demasiado dinero como para dejarlo fuera del circuito, y la integración de las CAM es así una fórmula de participación en el negocio. Pero hay otras posibles lecturas e implicaciones. Una de las principales consecuencias de esta “oficialización” de las CAM es que a partir de ahora, como apunta en NCCAM, van a ser juzgadas y evaluadas con la misma o más escrupulosidad científica que las terapias convencionales (véase, como ejemplo, la página CAM Cancer Clinical Trials del National Cancer Institute). Sin duda esto significa que los seguidores y practicantes de las CAM tendrán que subir el listón de su cualificación. Y lo que s más importante: a partir de ahora puede ser más fácil distinguir las CAM de verdad de lo que es pura charlatanería o “quackery”, que tantas páginas inspira en internet.

Congresos virtuales

Sobre las oportunidades, ventajas y pegas de las reuniones científicas en la red

Quien no haya asistido nunca a un congreso virtual tiene la oportunidad de hacerlo hasta el 7 de marzo en Interpsiquis 2001. Este II Congreso Virtual de Psiquiatría, inaugurado ayer 1 de febrero con una sugerente conferencia a cargo de Juan José López-Ibor, presidente de la Asociación Mundial de Psiquiatría (WPA), sobre “El problema de la verdad en psiquiatria”, arranca con la estimable experiencia de un congreso previo que además fue un éxito (los datos lo avalan: 2.426 profesionales inscritos; 23 sociedades científicas participantes; 316 trabajos presentados, entre conferencias, comunicaciones y pósters; 110.000 visitas al sitio web, y más de 1.000 mensajes intercambiados). Y es que basta entrar en la página principal de este evento para percatarse de que este segundo congreso no tiene prácticamente nada que envidiar a uno convencional: su estructura es muy similar y no faltan una docena de laboratorios patrocinadores y el apoyo de la WPA, la Sociedad Española de Psiquiatría (SEP) y medio centenar más de sociedades científicas y otras entidades. La principal diferencia es que tanto su organización, a cargo de Psiquiatría.com (el gran portal de psiquiatría de habla hispana con más de 20.000 suscriptores), como la presentación de trabajos y su discusión tienen lugar en el ciberespacio, ese cargante y petulante término que habría que ir enterrando.

El acceso a Interpsiquis 2001 es además libre, aunque para entrar a las salas de conferencias y debates (ponencias escritas y chats) hay que estar inscrito (en el área de inscripciones hay una modalidad gratuita para los profesionales de la salud que ofrece al instante un nombre de usuario y una clave de acceso). Con sólo consultar el programa científico del congreso se percata uno de que, por la extensión y amplitud de miras de los temas tratados, el congreso puede ser interesante para muchos médicos y no sólo para los profesionales de la salud mental. Ciertamente, la salud mental ocupa hoy un lugar central en la atención sanitaria. Una de cada cuatro personas que acuden a los servicios sanitarios en busca de ayuda lo hace por un trastorno mental o neurológico o un problema psicosocial, como las adicciones. En total, se estima que hay en el mundo unos 400 millones de personas que sufren estos problemas de salud, según la OMS, que el pasado 10 de enero lanzó la Campaña de Salud Mental para el año 2001.  No es ésta, pues, una mala ocasión para apreciar algunas de las evidentes ventajas de un congreso virtual, como son la gratuidad de la asistencia, la oportunidad de poder conocer la opinión de expertos de todo el mundo y acceder a un diálogo personal con ellos, las prácticamente ilimitadas posibilidades de participación, la mayor duración de la reunión científica y la posibilidad, por tanto, de debatir un contenido científico más extenso.

Sin embargo, en los congresos virtuales como este el contacto humano tiene sus limitaciones. Se echa en falta toda la información sensorial que acompaña a un cara a cara, a la relajada conversación en torno a una comida o los momentos lúdicos que siempre hay en un congreso convencional, más el turismo y otras cuantas cosas. Pero, al margen de esto y del entusiasmo que suscitan todavía hoy las experiencias virtuales por la novedad del procedimiento, está claro que este tipo de reuniones en la red tienen su razón de ser y sus incuestionables ventajas. El tiempo irá decantando sus mejores usos y posibilidades, pero sin duda van a ser una moneda corriente para la difusión del conocimiento y la discusión científica. Además, internet puede ayudar a asentar los tres principios de Popper para una ética profesional que citaba López-Ibor en la conferencia inaugural, principalmente el tercero o de acercamiento a la verdad mediante el debate, al margen de si se llega o no a un acuerdo, que tampoco es lo más importante.