Archive | marzo, 2000

Donde digo Diego

Sobre la garantía de validez de los artículos de revistas de prestigio y otros mitos

El que un niño pequeño duerma con la luz encendida, ¿le predispone o no le predispone a hacerse miope? La revista Nature ha abordado la cuestión por dos veces en menos de un año: la primera, el 13 de mayo de 1999, y la segunda, el 9 de marzo de 2000, para desautorizar el primer trabajo con otro nuevo. Aunque es consustancial al quehacer científico el que unos trabajos rectifiquen o confirmen a otros previos, en este caso hay que acusar a la prestigiosa revista británica de haber creado una preocupación gratuita con la publicación del primer trabajo, que a la luz del segundo resulta defectuoso. En el último estudio, patrocinado por el National Eye Institute (NEI) de Estados Unidos, se ha comprobado que en el desarrollo de la miopía no tiene ninguna influencia el que un niño duerma a oscuras, con una lámpara nocturna o en una habitación completamente iluminada. Lo que sí encontraron los investigadores es una fuerte asociación entre los padres miopes y los hijos con el mismo defecto visual, una variable que inexplicablemente no se había tenido en cuenta en el primer trabajo y que irremediablemente falseaba los resultados, sin que los responsables de Nature lo advirtieran y echaran para atrás su publicación. Continue Reading →

La eutanasia a debate

Sobre la medicalización de la muerte y el papel que le toca jugar al médico

El pasado 7 de enero hablábamos en este rincón de Escepticemia de la medicalización de la vida y la creciente intromisión de la medicina en un montón de ámbitos ajenos a la curación de la enfermedad. En aquel comentario la muerte quedó a un lado, porque es un asunto que se presta menos a especulaciones, retóricas, escepticismos y discusiones. Pero esto es sólo una apariencia. La muerte como envés, amenaza y destino final de la vida es sin duda una de las palabras clave en medicina y está siempre presente en esta prosa de vida y muerte que es la literatura médica. ¿Alguien duda acaso que la muerte está hoy en día tanto o más medicalizada que la vida? Dejando de lado todo el corpus teórico que concibe a la medicina como una nueva religión, no hay más que presentar un dato para dejar bien patente hasta qué punto la muerte está medicalizada: un 78% de las personas que mueren en nuestro país lo hace en un hospital o centro sanitario (incluyendo geriátricos y residencias de ancianos). Continue Reading →

Diarios y revistas en internet

Sobre las listas de enlaces y el acceso a las publicaciones médicas “on line”

A primera vista, este artículo puede parecer un tanto sobrecargado de enlaces o “links”, pero su propósito no es otro que el ofrecer algunas pistas para enlazar con las revistas médicas. Aunque no existe la lista perfecta con todas las revistas médicas disponibles, ordenadas por diferentes criterios y debidamente valoradas, sí hay unos cuantos buenos listados de publicaciones con sus pertinentes “links”. Veamos algunos.

Empecemos por las listas de MedLine. Desde Abdominal Imaging hasta Zeitschrift fur Rheumatologie hay, al día de hoy, 530 revistas médicas cuyos editores disponen de una versión en internet de la publicación y además han facilitado su dirección a la National Lybrary of Medicine (NLM) que administra MedLine. La lista alfabética de publicaciones se genera de forma automática con la información de los editores. La NLM facilita también una lista de los editores de estas revistas, 164 en total. Otra buena puerta de entrada es la que se ofrece en HealthFinder, del Gobierno de EE UU, donde se listan más de 100 publicaciones médicas, con una explicación detallada para cada una de ellas y ordenadas alfabéticamente, desde las revistas de la ASPEN (American Society for Parenteral and Enteral Nutrition) hasta Urology News Online. Por su parte, MedicalMatrix, una de las mejores y más antiguas guías de recursos médicos en internet, ofrece entrada a más de 200 revistas, clasificadas por áreas. Hay otros cuantos buscadores y/o guías de recursos médicos, algunos bastante buenos, como BioMedNet o Medscape, pero el destilado de enlaces es muy similar. Por su volumen de publicaciones, hay que tener en cuenta también a los grandes editores como el holandés Elsevier, que tiene un área de Medicina de dimensiones considerables(más de 300 títulos). Finalmente, en la Webteca de Doyma hay registradas y comentadas un total de 223 revistas y publicaciones médicas.

Especialmente interesante es el sitio web de High Wire Press (HWP), un servicio creado hace unos años por las Bibliotecas de Universidad de Stanford (EE UU) para desarrollar y mantener las versiones en internet de las principales publicaciones científicas. La mayoría de ellas son de acceso libre y gratuito y, además, están a texto completo. Por lo que respecta al campo de la medicina, está estructurado en cuatro áreas: Cardiovascular Medicine, Clinical Medicine, Psychiatry and Psychology y Medical research. Algunas revistas, como el British Medical Journal (BMJ), desarrollado también por HWP, están en las cuatro categorías. HWP se anuncia como uno de los dos grandes centros proveedores de artículos científicos de acceso libre y gratuito (el primero es la NASA y su sitio web The NASA Astrophysics Data System). HWP, cuya puesta en internet de las publicaciones es impresionante, tiene disponibles 141.609 artículos gratuitos de un total de 638.945 de su archivo (la NASA tiene más de 300.000 artículos gratuitos). Y ofrece también la lista de las publicaciones con acceso gratuito a texto completo.

Las listas de publicaciones del Institute for Scientific Information (ISI), en las que se ordenan las revistas de cada especialidad por su factor de impacto y otros parámetros de calidad, lamentablemente sólo están disponibles para los suscriptores de este caro pero imprescindible servicio (la lista abierta de las 8591 revistas inexadas por el ISI no es de mucha utilidad puesto que carece de enlaces).  En su defecto, en el sitio web de HWP está disponible la lista de las 500 publicaciones con mayor factor de impacto, indicando para cada una de ellas quién es su editor y las que están disponibles a texto completo. No es ésta la lista perfecta, pero sin duda es una de las mejores y más útiles.

Un web para la espalda

Sobre la ciencia y la divulgación en español de los problemas mecánicos del raquis

El JAMA del miércoles pasado dio cabida a un estudio piloto sobre los “imanes” en el tratamiento del dolor lumbarcrónico. Aunque se trata de un pequeño estudio, con sólo 20 pacientes, pone claramente de manifiesto que los artilugios magnéticos para el tratamiento del dolor de espalda son un camelo. Los efectos analgésicos de estos aparatos de utilización permanente son similares tanto si están magnetizados como si no lo están. Hasta ahora la eficacia de estos cacharros imantados había sido muy poco evaluada, y ni que decir tiene que los resultados de este estudio deben ser verificados con otros de mayor amplitud. Pero, con todo, no deja de llamar la atención la amplia difusión que tienen estos artilugios y otros métodos para el alivio del dolor de espalda no suficientemente validados. Esto ocurre seguramente porque el dolor de espalda es un problema que, además de ser muy prevalente (un 85% de la población lo sufre a lo largo de su vida), no resulta fácil de tratar: la existencia de múltiples alternativas terapéuticas, ortodoxas y heterodoxas, evidencia que ninguna es definitiva. Los datos son bien elocuentes: un 75% de los pacientes que acuden al médico por un episodio de dolor lumbar continúan sintomáticos un año después. No es de extrañar, pues, que el paciente no sepa a menudo qué hacer y que el médico a veces tampoco.

En este páramo que es todavía la divulgación médica en castellano en internet hay que consignar la reciente aparición de “El web de la espalda” (también con versión en inglés: “The web of the back“). Este recurso, presentado a finales de enero en Madrid por su promotor, la Fundación Kovacks, se dirige tanto a pacientes y público general como al colectivo médico y sanitario. En su presentación, el director científico de la fundación, Francisco M. Kovacs, explicó que este proyecto “netamente español” se inició hace tres años y que el web se centrará sólo en las patologías mecánicas de la espalda. La información esta estructurada en dos grandes áreas: divulgativa y científica, ambas de uso libre y gratuito. Por lo que respecta al área divulgativa, hay que decir que es amplia, clara y rigurosa, y que está bien estructurada. En ella se explica en un lenguaje no técnico cómo es y cómo funciona la espalda, cómo son sus afecciones y enfermedades más frecuentes, qué factores aumentan el riesgo de padecerlas, cómo se pueden evitar y cuáles son las ventajas, inconvenientes e indicaciones de los métodos de diagnóstico y tratamiento que hoy en día existen. El web de la espalda no es ni quiere ser un consultorio “on line”, pero está bien provisto de información útil, entre la que cabe destacar el apartado “cómo evitar el dolor de espalda”, repleto de consejos para distintas edades, actividades y prácticas deportivas.

El área científica no es menos ambiciosa. Allí se anuncia que “encontrará todos los estudios científicos sobre espalda publicados desde 1990. La calidad científica de cada artículo ha sido evaluada por un equipo independiente de expertos de acuerdo a unos criterios explícitos, y aparece un resumen de los estudios más fiables”. Los desarrolladores de este sitio (un equipo de 70 personas al que pueden sumarse los médicos y expertos interesados) dicen que es una relevante contribución de la medicina española a la sanidad en internet y aspiran a que sea una referencia internacional sobre el tema. Lástima que al ir a consultar el fondo de estudios científicos sobre patologías mecánicas del raquis, el servidor web nos devuelva esta decepcionante respuesta: “Actualmente los artículos están siendo evaluados por los expertos, y la sección de consultas se abrirá el 23 de Septiembre del 2000″. Con más de 70 personas trabajando y tan largo plazo, el listón se pone realmente alto. Veremos.

Caos y orden en el humor

Sobre la naturaleza, praxis y abordaje científico del sentido del humor

El provocador payaso italiano Leo Bassi explicaba hace unos días en la prensa cómo entiende él su oficio. Y entre otras cosas decía, por un lado, que la comicidad hay que entenderla como un invento social para liberar los instintos que la sociedad obliga a reprimir y, por otro lado, que “el ser humano necesita el caos para después volver a su orden”. Curiosamente –o no tanto– la interpretación que ofrecen los neurocientíficos que se ocupan del estudio de la risa no es muy diferente. Uno de los pocos españoles que trabajan en esta área, Pedro C. Marijuán, un ingeniero y neurocientífico del Centro Politécnico Superior (CPS) de la Universidad de Zaragoza, entiende la risa como “un medio extraordinario del cerebro para eliminar el desorden y los desajustes de información”, provocados principalmente por ser animales de lenguaje.

Según este científico, la risa es una solución colectiva para nuestros problemas y un medio automático para espantarlos, al menos por un tiempo. En su opinión, el bienestar que produce la risa y el que produce la solución de un problema tienen una misma base biológica. Algo tan caótico como la risa sirve así para romper el caos mental y el desorden provocado por los desajustes de la información que procesa el cerebro. Para mejor convivir con todo aquello que no cuadra en nuestro cerebro, para eso están el sentido del humor y la risa. Marijuán está convencido, además, de que el estudio científico de la risa es una inmejorable vía, “oscura y sencilla a la vez”, de acceso a una teoría general del procesamiento de la información en el cerebro.

Pero aquí el lenguaje crea una vez más desorden y desajustes. No es lo mismo la risa que el humor. Este último es la parte más cognitiva del fenómeno, mientras que la risa sería la manifestación más puramente fisiológica. Entre lo cognitivo y lo fisiológico quedaría el componente emocional, lo que podríamos llamar alegría. Aunque esta fragmentación del fenómeno en tres partes pueda ser útil para la ciencia, el estudio del fenómeno humor-alegría-risa está todavía pendiente de abordaje (la International Society for Humor Studies lleva un cuarto de siglo pero no ofrece gran cosa). Si, como decíamos la semana pasada, la presencia de la risa en MedLine es irrisoria, la del humor no deja de ser humorística, pues nos remite al humor acuoso y otros humores pero resulta que apenas hay trabajos sobre el sentido del humor. Y los que hay son todavía periféricos. Sobre las bases biológicas del humor, nada se puede decir, excepto cosas tan difusas y quizá elementales como que la lesión del lóbulo frontal derecho del cerebro altera el sentido del humor. Pues claro: esa región del cerebro tiene mucho que ver con el comportamiento social y la acción moral.

Leo Bassi es descendiente de una larguísima saga de payasos italianos, franceses e ingleses, que se remonta varios siglos atrás. Pero sobre el origen genético del sentido del humor hasta ahora la ciencia no ha dicho nada. La verdad es que indagar en los genes siguiendo el rastro de algo tan cultural como el humor es todavía más incierto que buscar los genes de la homosexualidad o el alcoholismo. A propósito de esto, para ilustrar un artículo sobre el tema se publicaba hace años en la revista New Scientist una aguda viñeta de humor.  En ella aparecía un hombre recostado contra la pared con una botella en la mano y otras dos, ya vacías, por el suelo; a su vera, un hombre y una mujer observan asombrados la cara de felicidad del borracho. Y dice la mujer: “Otra vez ha estado celebrando que no tiene el gen del alcoholismo…”. Si un día se habla del gen del humor seguro que más de uno se queda de piedra.