Archive | febrero, 2000

Risoterapia

Sobre la presencia y la ausencia de la risa y el sentido del humor en medicina

En una singular asociación médica estadounidense figura como mérito extraordinario de sus miembros la condición de payaso. Se trata de la American Association for Therapeutic Humor (AATH), fundada hace una década y con medio millar de miembros, entre los que abundan los profesionales sanitarios (médicos, enfermeras y psicólogos clínicos). Los últimos presidentes de esta asociación, “comprometida con el avance del conocimiento y la comprensión del humor y la risa en relación con la curación y el bienestar”, según reza en sus estatutos, han sido Patty Wooten, una enfermera con 25 años de experiencia y 20 años como payasa profesional; Ed Dunkelblau, psicólogo clínico, y el actual Steven M. Sultanoff, también psicólogo clínico además de humorista. Entre los miembros de la AATH hay también investigadores orientados al estudio de la risa y la risoterapia, y otros que trabaja en el campo de la psiconeuroinmunología, como el neurólogo estadounidense Barry Bittman, que estudia cómo las emociones afectan al sistema inmunológico. Continue Reading →

Epidemia de obesidad

Sobre el auge global de la obesidad y la avalancha paralela de información

El crecimiento epidémico de la obesidad a nivel mundial encuentra su justa correspondencia en un continuo incremento de investigaciones sobre este problema de salud. La reciente avalancha de estudios básicos, clínicos y epidemiológicos tiene su trasunto en la red, donde la atención y el espacio dedicados al tema empiezan a tener unas dimensiones considerables. Como telón de fondo está la falta de preparación de los médicos generalistas para ofrecer el apropiado consejo dietético a los pacientes obesos o con sobrepeso, puesta de relieve en algunos estudios (véase Escepticemia del 23 de abril de 1999: Consejo dietético). No diremos que los médicos sean los responsables de esta epidemia, pero sí que su concurso resulta necesario para la divulgación de información veraz y para ofrecer un adecuado consejo dietético a las personas con problemas de peso. La creciente atención que prestan las revistas médicas al estudio de la obesidad le está permitiendo al médico completar su formación y afinar su criterio, que cada vez más está siendo puesto a prueba por los pacientes más informados que leen los estudios que trascienden a los medios de comunicación o acceden a ellos a través de internet. Continue Reading →

El Alzheimer como pregunta

Sobre las muchas incertidumbres y las pocas certezas de la demencia más frecuente

¿Cómo reaccionaría si le dijeran que tiene la enfermedad de Alzheimer? Esta pregunta se la formularon al filósofo Gustavo Bueno el pasado domingo en un programa de libros de La 2, y este indomable pensador de 75 años, haciendo uso de un sentido común tan rotundo como infrecuente, dijo que era imposible contestar a esa pregunta porque si realmente tuviera la enfermedad seguramente daría una contestación muy distinta a la que podía ofrecer en su situación actual. Está claro que las facultades mentales que exhibe Bueno están en las antípodas de las que puede mostrar un paciente con esta enfermedad, pero el pensador quiso ir aun más lejos y dejar claro que sus capacidades mentales, desde la memoria al entendimiento, no sólo no habían mermado en absoluto sino que se potenciaban con los años. El entrevistador, Fernando Sánchez Dragó, le recordó los “millones de neuronas que se nos mueren cada día”, y el bueno y osado de Bueno, en un alarde de autodominio, fe en el libre albedrío y confianza en las propias fuerzas —o capacidad de resistencia—, le replicó que eso son zarandajas y que ya se encarga él con el ejercicio intelectual de crear nuevas conexiones neuronales, que es lo que importa, y ponerse así a salvo de la enfermedad de Alzheimer.

¿Qué hubiera respondido Ronald Reagan hace unos años, cuando su rostro no era la imagen del cartel del día mundial del Alzheimer? Algo bien distinto, sin duda, pero quizá tampoco revelador de la enfermedad que ya se desarrollaba en su cerebro. Su caso sirve ahora para llamar la atención sobre el cariz epidémico de la enfermedad (entre 17 y 25 millones de afectados en todo el mundo, de los cuales unos 350.000 en España), que se desayunan un día sí y otro también con nuevas noticias sobre los esfuerzos de la medicina por comprender su origen, encontrar un remedio y ayudar a los afectados.

Sin embargo, las noticias de cada día pueden crear cierta confusión social que acaba llegando al médico por boca de sus pacientes. Haciendo un repaso de las noticias del último trimestre que han trascendido a los medios, encontramos que se ha difundido que la testosterona puede reducir la producción de la proteína del Alzheimer (Proceedings of the National Academy of Sciences 2000;97:1202-1205), que los estrógenos también protegen (Journal of Neurology, Neurosurgery, and Psychiatry 1999;67:779-781), que las familias numerosas tienen más riesgo (Neurology 2000;54:415-420), que la escolarización corta o pasar la infancia en el medio rural aumenta el riesgo (Neurology 2000;54:95-99), que los casados está más protegidos (Neurology 1999;53:1953-1958) o que los pacientes con Alzheimer “moderado” todavía pueden conducir (Journal of the American Geriatrics Society 2000;48:18-22, 100-102). Y quizá alguien todavía recuerde lo que se dijo hace un año: “Un vaso y medio de vino al día previene enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer” (New Scientist del 9 de enero de 1999).

Todas estas noticias proceden de revistas respetabilísimas, pero eso no impide que contribuyan a crear confusión incluso en los médicos, por la disparidad de conclusiones y, sobre todo, de mensajes que trascienden a la sociedad. ¿Estrógenos o testosterona? ¿Conducir o no conducir? Lo que confirma este marasmo de informaciones es que hoy por hoy ni se conoce la causa del Alzheimer ni como curarlo. Sin embargo, hay mucho por hacer: lo primero un diagnóstico correcto y a tiempo. Para ello, y mientras llega el anunciado (para el 2000) Plan Nacional de Atención a los Enfermos de Alzheimer, puede consultarse el test de 7 minutos para el diagnóstico de la enfermedad (Recognition of Alzheimer’s disease: the 7 minute screen, Fam Med 1998;30:265-271).

Sexismo en medicina

Sobre algunas diferencias sexuales en la práctica médica y otras notas de interés

En el número del 2 de febrero del Journal of the American Medical Association (JAMA) se publicaba un artículo en el que se estudiaban las diferencias sexuales en la evaluación y el resultado de la angina inestable. Este estudio sobre tan controvertido tema, realizado en Minnesota (Estados Unidos) con un total de 2271 personas (1306 hombres y 965 mujeres), pone de manifiesto que cuando llega una mujer al servicio de urgencias de un hospital a causa de un dolor torácico es menos probable que se le realicen las pruebas diagnósticas habituales para descartar un problema cardiaco que si se trata de un hombre. El trabajo está firmado en primer lugar por una mujer, pero entre los firmantes, como era de esperar, hay tanto hombres como mujeres. En la letra pequeña a pie de página se dice lo siguiente: “This article is one of a series sponsored by the American Heart Association ”.

Como era previsible, entre la media docena de comunicados públicos que divulga cada mes la American Heart Association saldría uno sobre este tema. Y así ha sido. Para el mismo día 2 de febrero, la asociación ya tenía preparado su comunicado en el que se daba cuenta de los resultados y de la postura de la asociación. “Estos datos y este nuevo estudio subrayan la importancia de tratar la angina eficazmente, ya sea un hombre o una mujer quien tenga los síntomas”. Quien dice esto es la máxima autoridad de la American Heart Association, a la sazón una mujer, la presidenta electa Rose Marie Robertson. Y añade: “Con angina inestable, el paciente tiene un riesgo seriamente elevado de sufrir un ataque cardiaco, por lo que ambos, hombres y mujeres, deben ser evaluados inmediatamente y tratados”.

La creciente presencia de artículos que ponen de manifiesto algún tipo de discriminación sexual en la práctica médica obedece en buena medida a la progresiva feminización de la profesión médica y, como consecuencia directa de ello, al acceso de las mujeres a los centros de poder médico. En este sentido vale la pena tener presente que al frente de las dos principales revistas médicas, el New England Journal of Medicine y el JAMA están desde el año pasado dos mujeres. Tras la polémica destitución del doctor George D. Lundberg el 15 de enero de 1999 como director de la revista de la American Medical Association el puesto fue ocupado meses más tarde y tras un larga y complicada selección por la doctora Catherine D. DeAngelis, quien tras tomar posesión de su cargo anunció que la revista prestaría mayor atención a los problemas de la mujer. Con el NEJM ocurrió algo parecido cuando su último director, el doctor Jerome P. Kassirer, fue relevado de su cargo el pasado 1 de septiembre y sustituido poco después por la doctora Marcia Angell.

Con estos y otros cambios, las revistas médicas más importantes están no sólo prestando mayor atención a los temas de la mujer y su discriminación, sino además intentando corregir algunas notas de sexismo que pudiera haber en sus publicaciones. Y si no ahí están las otras publicaciones para recordárselo. Al poco de estrenar su sillón de directora del JAMA, la doctora DeAngelis podía leer en el British Medical Journal un artículo titulado “JAMA covers reflect inapropiate stereotypes of women”. Este artículo, cuya publicación había sido rechazada previamente por el JAMA, hacía hincapié en un detalle aparentemente intrascendente como son las imágenes artísticas que publica el JAMA en sus portadas. Pero a buen seguro que la doctora DeAngelis ha tomado buena nota y tiene en agenda este y otros temas pendientes de mayor trascendencia. Veremos.