Archive | octubre, 1999

Ciberdoctores

Sobre los ciberdoctores y los riesgos de la búsqueda de consejo médico en Internet

Para el paciente, la búsqueda de información y consejo médico en internet es cada día cada día más fácil y a la vez más arriesgada por la sobreabundancia de sitios web y la disparidad en su calidad. No todos los sitios tienen la calidad de las Páginas del Paciente del JAMA o las de Información al Paciente de la American Family Physician, también excelentes y más antiguas, como me hace notar el médico de familia Rafael Bravo Toledo (quien no la conozca, que no se pierda la Web Médica de Rafa Bravo ). Pero quizá lo más alarmante es la proliferación de ciberconsultas entre pacientes y médicos que de nada se conocen.

 

 

Si uno todavía no se ha dado de bruces con alguna, basta con asomarse a Yahoo ( http://www.yahoo.com/health/advice ) o buscar en Altavista por “+ask+doctor*” (localiza 2967  páginas) o “+ask+physician*” (370 páginas) para comprobar la variopinta nómina de ciberdoctores que se ofrecen para diagnosticar y tratar los padecimientos que aquejan al desocupado y quizá maltrecho internauta.

eso es precisamente lo que han hecho dos médicos reales y alemanes por más señas: contar el mismo caso médico fingido a un total de 17 ciberdoctores, todos ellos ubicados en EE UU, y evaluar así el grado de veracidad y compromiso de sus respuestas. La investigación, realizada por Gunther Eysenbach y Thomas Diepgen y publicada en The Lancet, alerta sobre el “dudoso consejo médico” que se ofrece en Internet. La misiva de Eysenbach y Diepgen, del departamento de Salud Pública, Cibermedicina y Dermatoepidemiología de la Universidad de Heidelberg, estaba firmada por un tal Gunther y empezaba así: “He visto en la red que ofrece consejo médico por correo electrónico. Soy un hombre de 55 años que tengo un pequeño problema de la piel…”. Y a continuación daba cuenta de la aparición de unas ampollas en el pecho más algunos signos y síntomas que sugerían un herpes zóster en una persona inmunocomprometida, lo que requería un tratamiento inmediato con un fármaco antiviral. “¿Tiene alguna idea de qué puede ser esto? ¿Alguna sugerencia para tratarlo? Y lo más importante: ¿Debo acudir a un médico (vivo en un área rural) o puedo esperar algunos días a ver si desaparece?”, añadía el mensaje remitido desde Alemania.

 

 

 

 

De las 17 consultorios médicos (10 gratuitos y 7 de pago) que recibieron el mensaje, sólo contestaron 10, por lo general en un plazo inferior a las ocho horas. Tres de ellos respondieron que no atendían consultas de dermatología. Y de los siete restantes, sólo cinco dieron con el diagnóstico correcto de herpes zóster. Las dos respuestas erróneas fueron sin duda preocupantes, a pesar de que en una de ellas se decía que “probablemente no sea nada de lo que preocuparse” y recomendaba la “medicina homeopática Apis 30D” y “vitamina C”. No hacía falta dar las gracias: el ciberdoctor de turno ya había cargado en la tarjeta de crédito de Gunther 25 dólares por su consejo médico. En la otra respuesta equivocada, aunque sin cargo para Gunther, se atrevían con el siguiente diagnostico y tratamiento: “Sus órganos depuradores deben estar congestionados (hígado, bazo, vejiga, riñones, intestinos y piel). Asegúrese de que realiza al menos dos buenos movimientos de vientre al día”.

Con todo, hay otra cosa tanto o más preocupante: los sitios médicos que ni siquiera responden, haciendo perder un tiempo quizá preciso a los pacientes. Y es que, más allá de los consejos generales de salud, las ciberconsultas anónimas nada tienen que ver con la relación directa entre un paciente y su médico, que ya se conocen y por eso mismo pueden extender su relación al ciberespacio sin riesgos ni malentendidos.

Cincuenta años no es nada

Tras siglos consagrados a la vigilia, la medicina lleva medio ocupándose del sueño

Del sueño, hay que reconocerlo, el médico sabe bien poco. Pero esto no es de extrañar: la medicina del sueño tiene apenas 50 años mientras que la medicina de la vigilia tiene ya bastantes siglos a sus espaldas. Los neurólogos y neurobiólogos que se han especializado en el estudio del sueño y sus trastornos han dado los primeros pasos en estas cinco décadas, pero todavía queda mucho por saber, como por ejemplo, para qué sirven las distintas fases del sueño o qué pasa si se suprimen. Y, por supuesto, falta una teoría general del sueño y una cierta comprensión del fenómeno desde el punto de vista filogenético. Sobre el insomnio, que es el trastorno más frecuente, tampoco parece que se sepa gran cosa: sigue siendo un cajón de sastre de problemas de muy diverso origen, el tratamiento farmacológico deja mucho que desear (crean un problema añadido sin resolver el original), los remedios precientíficos están a la orden del día y, en el mejor de los casos, se logra adoptar una saludable higiene del sueño. La apnea del sueño, el segundo trastorno por orden de frecuencia (afecta a más de un millón de españoles), no es mejor entendida que el insomnio. Y qué decir de los trastornos del sueño infantil: el éxito internacional del libro “Duérmete niño” del experto Xavier Estivill (varios cientos de miles de ejemplares vendidos en tres años en varios idiomas) y el hecho de que sea éste un libro que recetan los pediatras hablan por sí solos.

Con todo, el corpus científico sobre el sueño empieza a ser importante. La literatura científica sobre el tema recogida en MedLine tiene un volumen de más de 50.000 artículos relacionados con la palabra “sleep”. Este crecimiento del estudio del sueño se ha correspondido con una merma del tiempo medio que dedicamos los europeos al sueño nocturno: en lo que va de siglo ha pasado de nueve horas a siete y media. Los cambios en el estilo de vida laboral, familiar y social (hay unos 150 estudios que relacionan sueño y televisión) están en el centro de este cambio y de no pocos problemas a la hora de dormir. Los estudios epidemiológicos muestran que la mitad de la población española ha sufrido algún trastorno del sueño y que un tercio los padece de forma crónica. Cada semana salen a la luz nuevas investigaciones que a veces nos dejan perplejos. La semana pasada, por ejemplo, se presentó en Madrid, en la reunión anual de la European Respiratory Society un estudio, realizado por el equipo del neumólogo y experto en sueño Joaquín Durán, del Hospital Txagorritxu de Vitoria, con 1050 hombres y 1098 mujeres, en el que se ponía de relieve que un 26% de la población deja de respirar mientras duerme al menos cinco veces durante 10 segundos cada hora, rebasando el umbral de lo considerado normal.

Hoy mismo en un informe preliminar que publica The Lancet se echa por tierra un consenso que parecía bien arraigado y corroborado en la vida cotidiana de millones de personas que viven en los países desarrollados: el déficit de sueño (pongamos las actuales siete horas y media de media frente a las nueve de hace un siglo) no afecta a la salud física. Pero resulta que sí, que el déficit de sueño parece tener un efecto perjudicial sobre el metabolismo de los hidratos de carbono y algunas funciones endocrinas. Según los investigadores de Chicago que han realizado este estudio “estos efectos son similares a los que se ven en el envejecimiento normal y, por tanto, el déficit de sueño podría agravar las enfermedades crónicas relacionadas con la edad”. Esto no es más que una interpretación preliminar de unos resultados preliminares. Pero urge aclarar qué es el déficit de sueño y cómo afecta a la salud. Porque, ¿qué pasa entonces con la salud de los españoles, que dormimos una hora menos que el resto de los europeos?

Correo médico

Estudios, proyectos y tendencias en la comunicación médico-paciente por e-mail

El 83% de los médicos considera que el correo electrónico es una buena herramienta de comunicación con sus pacientes, mayormente para responder cuestiones médicas que no sean urgentes. Por su parte, un 70% de los pacientes dice que le gustaría poder comunicarse con sus médicos a través del correo electrónico. Por lo que se ve, parece que ambas partes están de acuerdo en la utilidad de este servicio postal. Ahora bien, ¿en qué medida unos y otros lo utilizan o hacen servir? Los deseos tampoco aquí corren paralelos a la realidad.

Aunque un 40% de los pacientes de medicina general utiliza regularmente el correo electrónico, sólo un 14% de ellos se ha dirigido por este conducto a su médico; y entre los médicos, resulta que sólo un 27% emplea regularmente el correo electrónico para dirigirse a sus enfermos. Para poder valorar todos estos datos hay que decir que provienen de una encuesta telefónica a 320 pacientes y 75 médicos residentes. Y añadir que ha sido realizada en EE.UU.

La encuesta muestra una brecha enorme entre los deseos y realidades en el uso de esta nueva tecnología (lo que ya se ha llamado el “internet gap”) y por eso mismo revela también la gran oportunidad que ofrece internet para mejorar el diálogo médico-paciente. Ha sido concebida como punto de arranque de un estudio de la Universidad de Michigan y el Ann Arbor Veterans Affairs Hospital para evaluar un sistema de correo electrónico especial para médicos y pacientes. Este sistema, conocido como EMAIL (Electronica Messaging, Advice, and Information Link), permite a los pacientes comunicarse con sus médicos para concertar una visita, pedir la remisión a un especialista, renovar las recetas o plantear cuestiones de salud general. En el estudio participan todos los médicos residentes del hospital que tienen consulta, divididos aleatoriamente en un grupo de estudio y otro grupo control (a los pacientes de los médicos del grupo de estudio se les enseña cómo funciona el nuevo sistema y se les insta a utilizarlo). Cuando concluya el estudio se espera haber podido esclarecido tres cuestiones principales: cuáles son los temas más abordados en la comunicación médico-paciente por correo-e; en qué medida el uso del correo-e afecta al volumen de llamadas telefónicas y de visitas y a la eficiencia de la organización, y cómo influye el uso del correo-e en conseguir una satisfactoria relación entre ambas partes.

En este contexto, la American Medical Association anunció el pasado 12 de octubre que está desarrollando con la compañía Intel un sistema de credencial digital para los médicos que mejora el sistema de identificación tipo “password” y garantiza mejor la necesaria confidencialidad de la información clínica que reciben o envían. La AMA prevé poder ofrecer credenciales digitales a los médicos a principios del año 2000, para lo que a finales de este mes de octubre ya va a empezar a probar un prototipo.

Ni que decir tiene que el panorama español no es exactamente el mismo. ¿Cuántos de entre los médicos españoles dan su dirección de correo-e a sus pacientes? ¿Cuántos pacientes de aquí conocen el correo-e de su médico? Son preguntas de difícil respuesta, pero en todo caso están relacionadas con el acceso de la población general y de los propios médicos a internet. Si las cosas van como parece que van, si el correo electrónico va a resultar una cómoda, eficiente, rápida y segura forma de profundizar el diálogo entre médicos y pacientes, y si realmente esto es una tendencia universal y el correo-e está llamado a rellenar algún hueco de comunicación y facilitar algunos trámites, ¿cuánto tendremos que esperar todavía para situarnos en este escenario?

La página del paciente

Sobre la creación de sitios web de salud orientados a consumidores (y médicos)

El JAMA ha sido pionero en editar la llamada “página del paciente”, tanto en su edición impresa como en la electrónica. Esta JAMA Patient Page, creada el pasado año, es en realidad una herramienta para que los médicos mejoren su destreza comunicativa con sus pacientes. Los consumidores, obviamente, no son lectores del JAMA impreso, pero sí pueden acceder a esta página en internet y conocer en un lenguaje asequible un tema que ha sido tratado en un artículo de investigación del JAMA de esa semana. Además, se les ofrece información de contexto y enlaces para información adicional. Y como quiera que el archivo permanece disponible, semana a semana se va consolidando para médicos y pacientes un buen fondo documental que incluye temas tan variados como el insomnio, el envenenamiento por plomo o el síndrome del túnel carpiano.

Toda esta información para el paciente es sólo una pequeña parte de la que contiene el sitio web de la American Medical Association. En su sección Health Insight (On-line Information for Everyone) se puede acceder a información general sobre salud, sobre enfermedades específicas, sobre la salud de la familia y hasta información personalizada gracias a la interactividad de internet. Sin duda, se trata de uno de los mejores sitios web con información de carácter divulgativo. Pero hay otros (en inglés, por supuesto, ya que en castellano no hay nada comparable) que aspiran a ganarse la confianza del internauta demostrando su calidad. Estos son algunos de los más interesantes:

CBS Medscape Consumer. Tras la alianza de CBS News con Medscape (la cadena ha comprado el 35% de las acciones del editor médico), han desarrollado conjuntamente este sitio web que quiere conjugar los recursos de la CBS para el gran público con el prestigio y el saber hacer de Medscape entre la clase médica. El resultado es un completo, actualizado y prometedor sitio.

BBC Education. The Health Site. Si algún medio de comunicación audiovisual merece ser considerado como el mejor divulgador científico y médico, ese es posiblemente la BBC británica. Y eso se nota en este sitio de internet dedicado a la divulgación de la actualidad médica y de los temas que interesan y preocupan a la población. Su sesgo británico es más que apreciable.

Health Oasis Mayo Clinic. El prestigio de la Clínica Mayo y su experiencia con un newsletter de gran difusión en EE.UU. se han volcado para crear este oasis de salud en el que hay noticias diarias e información sobre enfermedades concretas. Por su parte OnHealth es la versión en internet, mejorada y ampliada, de un popular newsletter para el público general del editor del New England Journal of Medicine. Respira calidad.

ReutersHealth. Quizá la más exhaustiva información diaria. Tiene dos líneas de información: gran público y médicos. La pena es que ambos archivos de noticias sólo están disponibles para suscriptores.

HealthFinder, un sitio web del gobierno estadounidense que contiene un apartado en castellano, es posiblemente uno de los mejores puntos de partida para buscar información de salud dirigida al consumidor, paciente, cliente, usuario o como se le quiera llamar, pero sin duda también de interés para el especialista. Al primero le enseña a hablar y comprender a su médico, y a éste cómo comunicarse mejor con su paciente.

El fin de una década

Sobre la necesidad de divulgar y hacer balance de la Década del Cerebro

El 17 de julio de 1990 el entonces presidente de EE.UU. George Bush proclamó oficialmente lo que se dio en llamar “La Década del Cerebro: 1990-2000” para “aumentar el conocimiento público de los beneficios derivados de la investigación sobre el cerebro”. Esta iniciativa, patrocinada por la Biblioteca del Congreso y el Instituto Nacional de la Salud Mental (NIMH) de EE UU, es en cierto sentido un megaproyecto comparable al del Genoma Humano, aunque sin tener un objetivo tan definido. El proyecto tiene su propio sitio web en internet con el nombre de Project on the Decade of the Brain, pero la información que contiene este sitio (discurso de proclamación, actividades desarrolladas, publicaciones y enlaces) no responde suficientemente a las expectativas suscitadas ni da cuenta ni resumen de lo mucho que se ha investigado sobre la inteligencia, las emociones, la memoria, la conciencia y las enfermedades del cerebro y la mente (en estos últimos 10 años hay recogidas en MedLine más de un cuarto de millón de referencias bibliográficas sobre el cerebro). Sin embargo, a estas alturas de la década parece conveniente ir haciendo balance de los progresos científicos y, lo que es más importante y que está recogido en la proclamación presidencial,divulgar este conocimiento a la sociedad. Continue Reading →